sábado, 31 de mayo de 2008

El Actuario

Dice el plan de estudios de la licenciatura de Actuaría en la Facultad de Ciencias de la UNAM que, “El profesional de la actuaría es capaz de estudiar, plantear, formular y aplicar modelos de contenido matemático acerca de fenómenos que involucran riesgos, con el fin de proveer información para la planeación, la previsión y la toma de decisiones”

Esta definición viene al caso después de ver y escuchar al secretario de desarrollo social el lunes pasado ante las cámaras y micrófonos de Televisa. Al televidente adicto a consumir noticias por la televisión, le resultó irrelevante encontrarse con un actuario llamado Ernesto Cordero porque lo que realmente llamaba su atención era el alto funcionario encargado del Desarrollo Social del país que se disponía a explicar en cadena nacional lo que en la víspera había anunciado su jefe, el presidente Calderón, sobre el plan anticrisis alimentaria.

Cierto es que el Presidente tiene la autoridad para designar a quien se le dé la gana para refrendar o exponer tal o cual política, la que sea. Simplemente llama la atención de que siendo el tema de la alimentación no haya sido el respectivo encargado del despacho de Agricultura, ni que teniendo un fuerte contenido fiscal no haya salido al público el responsable de Hacienda. Nada, que apareció el especialista en crear modelos de contenido matemático, lo que no es una ciencia, ni tampoco una demostración, sino una manera de manipular cifras orientadas, según la función, a obtener un resultado. Dicho de otro modo, hacer ficción con números.

Hace poco se mentó el caso de las cifras del empleo que proporcionó durante los primeros meses de este gobierno el IMSS, ese es un ejemplo que bien puede cuadrar en el diseño de un modelo orientado ha obtener cifras casuísticas, sin importar la realidad. Si esa es la práctica, que tanto más da maquillar cifras, describir tendencias de las reservas petroleras, obtener un determinado resultado electoral y todo lo que se puede hacer con un modelo de contenido matemático. Eso le venden al Presidente y actúa en consecuencia. Hasta ahora, el trabajo de consenso ha brillado por su ausencia o es de bajo rendimiento. La propuesta anticrisis ha sido vista con suspicacia por la oposición, cuestionada por los mismos neoliberales, al margen de las organizaciones campesinas y sólo ha contado con el aplauso de las cúpulas empresariales.

Tan no bien recibido ha sido el mensaje presidencial, que sindicatos nacionales que forman parte de la gobernabilidad calderonista, los maestros y los petroleros, han decidido formar un frente sindical para reorganizar la defensa de los trabajadores (El Universal) Frente que, sin quererlo sus impulsores, se suma a la serie de deliberaciones y combates que mantienen la polarización de la sociedad.

Podrá el Actuario diseñar un modelo para dejar contenta a una mayoría, no a todos. Pues ahora los temas de la agenda se lo disputan el combate al narcotráfico, la crisis alimentaria -de la cual se ríe Alberto Cárdenas- la reforma de PEMEX, el frente sindical y el proceder de los amigos del Presidente.

Ha sido un año ingrato para Felipe Calderón, es tiempo de que se dedique a forjar acuerdos políticos más que a diseñar modelos que lo conducen por un laberinto de incertidumbre. Está a tiempo para entregar ordenadamente el poder en el 2012.

lunes, 26 de mayo de 2008

Domingazo

Se supone que hay una mesa de acuerdos del gobierno con las organizaciones de productores del campo. Llevan semanas discutiendo sobre cómo el gobierno proveerá recursos para producir alimentos. De buenas a primeras, el domingo por la mañana, el presidente Calderón toma la decisión heroica de atender la crisis alimentaria (días antes se trataba de la reforma energética y más atrás exclamó un ya basta a la sociedad civil porque no se comprometía con la lucha gubernamental en contra del crimen organizado) Rodeado de su gabinete, Felipe Calderón hizo el anuncio de reducción de cargas fiscales a la importación de alimentos y a los fertilizantes.

El presidente no le vio mayor interés por convocar a representantes de la sociedad civil y conminarlos a asumir juntos la decisión, a constituir un pacto contra la carestía. Albazo o golpe de mano, desde la presidencia no aceptaron el procedimiento del consenso, ni siquiera del aviso para con quienes tenían entretenida negociación en la Secretaría del Trabajo. En Los Pinos se fueron por el presidencializo. Como si lo que le sobrara el gobierno fuera legitimidad. Y si de exceso se tratara, ese sería el de la soberbia.

A quién beneficia en primera instancia la reducción de aranceles, a las compañías comercializadoras. Y la eliminación del impuesto a la importación de fertilizantes es el mismo caso. Cómo va incidir este trato fiscal en la producción de alimentos y en la generación de empleo en el campo. Las medidas parecen una descalificación de los productores. Si se reducen impuestos de dónde se piensa sacar recursos para no afectar el gasto social, la lucha contra el crimen organizado, la creación de infraestructura: de la renta petrolera, de esa resta que la reforma de Calderón pretende compartir.

Qué le corresponde a la sociedad rural, celebrar la iluminada decisión presidencial. Qué le corresponde a los que menos tienen, agradecer que existe la renta petrolera. Cuál es la conclusión o consecuencia de la decisión presidencial, la resignación de todos a dar por inalcanzable, en el futuro, la soberanía alimentaria. Casi nada se dice del incremento de la producción agropecuaria, nada se proyecta de los empleos que se crearán en el campo: la solución de la crisis alimentaria está en el exterior, al menos esa es la percepción de la Confederación Nacional Campesina.

El anuncio presidencial se rubrica con una cadena nacional hoy lunes, esta noche. Un eclipse que alcanza a Javier Lozano Alarcón y a Alberto Cárdenas Jiménez. Es agraciado con los reflectores Ernesto Cordero, el encargado de SEDESOL, quien sudoroso, mecánico y sin agudeza, compareció en el noticiero estelar de Televisa.

Ojalá que el gobierno no se equivoque, que el dominganzo no le resulte una convocatoria en su contra, pues bastante ocupado está con el crimen organizado.

sábado, 24 de mayo de 2008

¿Por qué México?

El viernes fue entrevistado por Joaquín López Dóriga Eduardo Medina Mora, procurador de la república, el abogado de la nación, se diría pomposamente en el pasado. Y se despachó con la siguiente declaración: son más de cuatro mil muertos el resultado de la lucha contra el crimen organizado emprendida por Felipe Calderón y su gabinete de seguridad.

Un día antes se incautaba en el aeropuerto internacional de la ciudad de México un cargamento de cocaína procedente de Bogotá, Colombia. El miércoles, legisladores de Estados Unidos aprobaban la iniciativa Mérida que consiste en una aportación de 350 millones de dólares a cambio de incidir, vigilar, auditar el combate al narcotráfico que realizan las fuerzas del orden.

En tres informaciones tenemos una composición de la guerra contra la mafia: Colombia pone la droga, no hace lo suficiente por evitar su producción y exportación, la empaca y desde su territorio se envía para que llegue a México; Estados Unidos pone las armas, las produce y desde su territorio surte a la delincuencia organizada y al gobierno mexicano. México pone el territorio de la lucha, pone los muertos.

Por qué el gobierno mexicano no lanza un ya basta a Colombia, por qué no lanza un ya basta a los Estados Unidos. Son preguntas que la sensatez se plantea y que se condensa en una interrogante brutal. ¿Por qué México pone la cuota de sangre mayor?

Además, la voluntad del Estado se ve disminuida al pactar una ayuda extranjera, la iniciativa Mérida, que sin acuerdo firmado el presidente Calderón conviene de palabra la propuesta de George W. Bush, la que posteriormente el Congreso norteamericano aprobaría. Un ayuda que en términos prácticos poco remediará, baste comparar los millones de dólares condicionados con los miles millones de dólares que mueve el tráfico de drogas para darnos cuenta del tamaño del problema y la desproporción de la ayuda.

Pero Felipe Calderón optó por una guerra legítima pero carente de bases materiales para sostenerla, la que se construye desde el crecimiento económico, el empleo y el bienestar social. Elementos que no se tienen en suficiencia y de la insuficiencia se ha nutrido la hidra del narcotráfico.

¿Por qué México? Para vivir mejor o para debilitar al país y subastarlo. No está claro. Todavía peor, desde el rumor ya se está enfermando al presidente Calderón y se ve obligado su jefe de prensa a mostrarlo ante los reporteros: mírenlo, está trabajando en sus oficinas.

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De pasada, el Instituto Federal Electoral reconoció la validez de la designación de Guadalupe Acosta Naranjo como presidente del PRD, será suficiente para que ese partido deje de ser un instituto de caudillos o se inicia la era del dominio de los burócratas. Qué partido veremos en la próxima concentración de masas del PRD. Entonces se verá el tamaño de la fractura.
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