Hacer una evaluación sin los datos propicios es un despropósito. Señalar yerros y aciertos es subjetividad. El juicio sobre el sexenio apenas se está escribiendo. En la recta final del primer año se pueden destacar tendencias. Una muy clara. Felipe Calderón ha decidido gobernar sin jugar las contras al Poder Legislativo. Es muy claro el mensaje: Calderón no es Fox.
Lo alcanzado en el primer año de gobierno es resultado de acuerdos puntuales con el Congreso, desde la toma de posesión el primero de diciembre pasado, que se sobrepuso a un ambiente enrarecido por un accidentado proceso electoral. La reforma para la nueva ley del ISSSTE. Y, de manera destacada, la reforma constitucional en materia electoral que Felipe Calderón ha hecho suya.
Un camino institucional, acordar por orden de prioridades con el Congreso, que no es lo mismo que los partidos. Calderón ha tenido un camino plagado de obstáculos, de chantajes por parte de los cobradores de facturas: el ex presidente Fox, Elba Esther Gordillo y la industria de la Radio y la Televisión, por mencionar los más visibles. Por ello no es extraño que el presidente Calderón declare, como lo hizo en el estado de Oaxaca durante la presentación del programa social recién este jueves:
“Si la desigualdad y la injusticia niegan cualquier posibilidad de hacer valer un derecho por muy elegante que esté escrito en la Constitución o en la Ley, de nada nos vale tener las maravillas y las riquezas que tiene México si la gente pobre no tiene ni para comer.
“Por eso, amigos, mi Gobierno está comprometido en este tema, por eso gracias, hay que reconocerlo también, a pesar de que luego parece deporte criticar mucho a los legisladores, yo lo he sido, y la verdad es que valoro su esfuerzo.
“Hay que decir que gracias a los legisladores de los distintos partidos políticos y particularmente los que asumieron el compromiso de la Reforma Hacendaria por los que menos tienen. El año que entra vamos a ejercer el gasto social más alto en la historia de todo México y el más alto en toda América Latina, más de un billón 100 mil millones de pesos.”
Lo escuchó Joaquín López Dóriga, Ricardo Salinas Pliego y una larga lista de enemigos del fantasma de la partidocracia, incluyendo al defenestrado Luis Carlos Ugalde.
Lo expuesto, ahí está la convicción de acordar con el Congreso. También con los gobernadores.
El claroscuro se encuentra en la economía que se sostiene en la vigencia de una política económica que fue saboteada por la irresponsabilidad de Vicente Fox, quien entre otras cosas se encargó de profundizar la debacle de PEMEX y poner los recursos públicos al servicio de la industria del tráfico de influencias, además de ser obsecuente con poderosos empresarios (otra vez, es inevitable citar a los de la radio y la televisión)
Parte del claroscuro también es conceptual, entre los postulados de la Constitución y los derivados de la ideología neoliberal. Y lo más débil de la posición económica del actual gobierno, la falta de una caracterización del vigente modelo de acumulación (del amiguismo) y de una oferta alternativa para un capitalismo realmente competitivo y con sensibilidad más allá de la filantropía.
Otro claroscuro es el combate al narcotráfico, empezando por la confusión respecto a la cabeza que lo conduce ¿El Ejército y la Marina, la PGR, Seguridad Pública o Gobernación? Cómo medir dicho combate: en términos de decomisos, de muertos o de su desarraigo económico-social, de espacios realmente recuperados.
En el balance del primer año de gobierno Felipe Calderón, la evaluación puede adquirir la forma de relevo en algunos puestos de primer nivel. Y una verdad de granito: en este primer año se ha gobernado con el PRI y con los actores políticos convencidos de retomar el camino de los acuerdos que abandonó Vicente Fox en su actitud facciosa y pendenciera.
Lo alcanzado en el primer año de gobierno es resultado de acuerdos puntuales con el Congreso, desde la toma de posesión el primero de diciembre pasado, que se sobrepuso a un ambiente enrarecido por un accidentado proceso electoral. La reforma para la nueva ley del ISSSTE. Y, de manera destacada, la reforma constitucional en materia electoral que Felipe Calderón ha hecho suya.
Un camino institucional, acordar por orden de prioridades con el Congreso, que no es lo mismo que los partidos. Calderón ha tenido un camino plagado de obstáculos, de chantajes por parte de los cobradores de facturas: el ex presidente Fox, Elba Esther Gordillo y la industria de la Radio y la Televisión, por mencionar los más visibles. Por ello no es extraño que el presidente Calderón declare, como lo hizo en el estado de Oaxaca durante la presentación del programa social recién este jueves:
“Si la desigualdad y la injusticia niegan cualquier posibilidad de hacer valer un derecho por muy elegante que esté escrito en la Constitución o en la Ley, de nada nos vale tener las maravillas y las riquezas que tiene México si la gente pobre no tiene ni para comer.
“Por eso, amigos, mi Gobierno está comprometido en este tema, por eso gracias, hay que reconocerlo también, a pesar de que luego parece deporte criticar mucho a los legisladores, yo lo he sido, y la verdad es que valoro su esfuerzo.
“Hay que decir que gracias a los legisladores de los distintos partidos políticos y particularmente los que asumieron el compromiso de la Reforma Hacendaria por los que menos tienen. El año que entra vamos a ejercer el gasto social más alto en la historia de todo México y el más alto en toda América Latina, más de un billón 100 mil millones de pesos.”
Lo escuchó Joaquín López Dóriga, Ricardo Salinas Pliego y una larga lista de enemigos del fantasma de la partidocracia, incluyendo al defenestrado Luis Carlos Ugalde.
Lo expuesto, ahí está la convicción de acordar con el Congreso. También con los gobernadores.
El claroscuro se encuentra en la economía que se sostiene en la vigencia de una política económica que fue saboteada por la irresponsabilidad de Vicente Fox, quien entre otras cosas se encargó de profundizar la debacle de PEMEX y poner los recursos públicos al servicio de la industria del tráfico de influencias, además de ser obsecuente con poderosos empresarios (otra vez, es inevitable citar a los de la radio y la televisión)
Parte del claroscuro también es conceptual, entre los postulados de la Constitución y los derivados de la ideología neoliberal. Y lo más débil de la posición económica del actual gobierno, la falta de una caracterización del vigente modelo de acumulación (del amiguismo) y de una oferta alternativa para un capitalismo realmente competitivo y con sensibilidad más allá de la filantropía.
Otro claroscuro es el combate al narcotráfico, empezando por la confusión respecto a la cabeza que lo conduce ¿El Ejército y la Marina, la PGR, Seguridad Pública o Gobernación? Cómo medir dicho combate: en términos de decomisos, de muertos o de su desarraigo económico-social, de espacios realmente recuperados.
En el balance del primer año de gobierno Felipe Calderón, la evaluación puede adquirir la forma de relevo en algunos puestos de primer nivel. Y una verdad de granito: en este primer año se ha gobernado con el PRI y con los actores políticos convencidos de retomar el camino de los acuerdos que abandonó Vicente Fox en su actitud facciosa y pendenciera.
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