martes, 5 de mayo de 2020

La emergencia, un fuerte impulso a la moralización


Seguimos en la fase tres del trayecto epidémico COVID-19. Pese a las adversidades que se multiplican dentro de un proceso de cambio, el sistema de salud como un todo ha respondido con las medidas universales adoptadas. Sana distancia y confinamiento voluntario en casa. Ahora, el reforzamiento de la estructura y equipamiento hospitalario se ponen a prueba.

Es normal de quienes se encuentran a disgusto con la 4T, buscar por todos rincones elementos para descalificarla, lástima que parten de un supuesto argumentativo endeble: la superioridad del rumbo impuesto por los tecnócratas. Cuando dan con un hallazgo con sospecha de corrupción respiran profundo y difunden el dato demoledor. Es el caso de la compra de ventiladores del IMSS Hidalgo a una empresa del hijo de Manuel Bartlett. Ya lo hicieron con la licitación de papel que ganó un empresario compadre del presidente López Obrador. Ya lo hicieron con el que fuera delegado del gobierno en Jalisco y su conflicto de interés respecto a la adquisición de medicamentos.

Sírvanos estos casos para ir a la médula de estas transacciones en el marco de la arquitectura legal que los prohíja, borrando no sólo la separación entre el interés público y el interés privado, sino operando la alteración del bien y servicio público en ganancia privada*. Estructura que sigue en pie.

Recordemos. Con Miguel de la Madrid, su campaña a la presidencia de la república con la bandera de la renovación moral de la sociedad, en un momento en el que la corrupción era una realidad atribuida a la existencia del PRI y del presidente en turno. Desde la inauguración de la era neoliberal hecha gobierno fueron avanzando una serie de leyes para contener y disminuir la corrupción: la ley de adquisiciones, la ley de responsabilidades de los servidores públicos. Ya como fruto de la alternancia la ley federal de presupuesto y responsabilidad hacendaria, por mencionar algo del repertorio de leyes encargado de blindar el buen uso de los recursos públicos. Fueron efectivas esas normas: no. 

Por el contrario, la corrupción siguió prosperando en un nuevo ambiente de hostilidad al Estado y sacralización del mercado. Lo hizo con más fuertes agarraderas pues el festín adquirió sello pluripartidista. La actividad política se acompañó de la riqueza material asequible a sus prominentes participantes. En tanto, los servicios públicos (educación, seguridad, salud) se deterioraban. Deterioro que esperaba la intervención salvífica del mercado. Lejos de ocurrir ese beneficio esperado, los funcionarios de alto nivel y políticos que alcanzaron puestos de elección popular no esperaron y pronto se adaptaron al nuevo ecosistema, se hicieron empresarios, no fuera a ser que su opulencia se le adjudicara al cargo. O cuando menos, formaban despachos para los tiempos de estar fuera de la nómina y así vender servicios a los que si estaban en el ajo.

Por eso, para combatir la corrupción, mientras se establece la moralización del servicio público, no sólo hay que definir la corrupción como delito grave en la Constitución. Ni es suficiente la operación de una oficialía mayor para toda la administración pública federal. Es impostergable corregir toda aquella disposición de ley que de manera velada auspicia la corrupción. Es el caso de los convenios modificatorios que elevan el costo de los contratos amarrados con las dependencias del gobierno.

Todo lo que se tiene que revisar, junto con legisladores y la Auditoría Superior de la Federación, por parte de las dependencias del Ejecutivo (Función Pública, Procuraduría Fiscal y el SAT) y la FGR en su calidad de órgano autónomo.


*Interesante conocer acerca de la transmutación de los recursos públicos en peculio privado de funcionarios y políticos, Francisco Gil Díaz tal vez podría dar una conferencia magistral al respecto.

martes, 28 de abril de 2020

La pandemia corregirá a la economía


¡Con qué seguridad e idílico cariño se movía en esa naturaleza de la que anduvo tantos años apartado por teoría y por costumbre!
Eça de Queirós

La fase 3 de la atención del fenómeno epidémico tiene una significación precisa, la infraestructura hospitalaria entra a tomar un uso más intensivo. La importación del virus dejó de ser la característica a considerar de la epidemia, al igual que la propagación comunitaria. La epidemia en curso se ha extendido por el territorio mexicano de manera desigual, por regiones. Con renovada aplicación se mantienen las medidas instruidas y adoptadas: el lavado recurrente de manos, la sana distancia y el confinamiento voluntario se mantiene. Qué salutífero poder ejercitarse en esas prácticas. Hay quienes no lo pueden hacer. El personal de salud, los policías, el barrendero, el servicio de los abarrotes y las verdulerías, los empleados bancarios, entre otros, se arriesgan por todos. Actividades esenciales que son vida.

Foto publicada en el muro de Conciencia Ambiental México en Facebook, es la Riviera Maya (puede estar editada)

Remitirse a lo esencial ha producido un parón económico, decretado de alguna manera por la naturaleza, imponiendo un uso de los recursos naturales menos intensivo. El tanque de gasolina en el mismo nivel, casi, desde que se iniciaron las medidas de reducir la movilidad. El agua que se ha dejado de utilizar en actividades de industria y servicios, precisamente en la temporada de estiaje cuando más se escasea el vital líquido es una bendición. La reducción de gases de efecto invernadero cómo andará. La limpieza de las playas que se genera con el detenimiento de la actividad turística.

Esto transformará el pensamiento económico. La vieja Economía Política y su Crítica, también sus herederos, consideraron a los recursos naturales como descarnado valor de uso, consideración que hace más de medio siglo la antropología económica puso en duda de cara al deterioro del medio ambiente, apuntando desde entonces a proteger y reproducir el acervo natural. Qué decir de la Macroeconomía, esa prolífica invención de Keynes seguirá secuestrada por la visión monetarista o se decidirá incorporar la variable ambiental a sus cálculos.

En medio de la epidemia generada por la irrupción del SARS-CoV2, hay otros temas que se han encendido en desacuerdo con las decisiones de la actual administración, es el caso de la presión que se ejerce desde organizaciones empresariales y algunos economistas para abrir el mecanismo de nuevos endeudamientos o para hacer una reforma fiscal. Hay que recordarles a los economistas del Consejo Coordinador Empresarial su crítica al endeudamiento de los sexenios de Echeverría y López Portillo. De la reforma fiscal, ahora sí más carga impositiva. Se acordarán los del CCE de aquel proyecto impositivo a la propiedad, que real o imaginario, le costó la cabeza al entonces secretario David Ibarra. Entonces decían no a más impuestos. Porqué primero no se abate la evasión y la defraudación fiscal. Primero a pagar lo que se debe.

Eso sí, después de la pandemia por el COVID-19 la economía ya no será igual*.
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*Como siempre, en el tintero quedan abundamientos que se guardan. También lecturas que están presentes al momento de la redacción, pero no tengo la seguridad de transmitir con precisión. Respecto al tema estrictamente económico dos recomendaciones. Primero, el trabajo de Gerardo Esquivel y su propuesta para atender la crisis económica (https://www.banxico.org.mx/conociendo-banxico/d/%7B5D88ED17-D9BD-57F8-26F5-71CA56CA5F4B%7D.pdf) No menos importante un artículo de Jaime Ross, que publicó en el año 2011 en el que recupera la teoría de Keynes al calor de la crisis mundial de 2008-2009 (http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16672012000100002) Son estimulantes por carecer de un afán dogmático y lo que dejan para la reflexión personal. Cómo es que la Macroeconomía tuvo un peso decisivo para impulsar la época dorada del capitalismo, con vigorosas políticas de educación, salud y vivienda, en el Reino Unido, por ejemplo. Y cómo ese utillaje macroeconómico cambia de sentido en manos de los monetaristas para impulsar privatizaciones y forzar el desmantelamiento del Estado de Bienestar, esto último afortunadamente en varios países no se consiguió y les ha permitido enfrentar la epidemia.

martes, 21 de abril de 2020

Políticos en cuarentena


Hay protagonismos que impone la realidad. El virus SARS-CoV2, que se ha extendido en la mayor parte del planeta, ha puesto al personal de la salud en la primera línea de combate. La escena para el dramatis personae del personaje social formado por médicos y enfermeras. Eso la mayoría lo tiene claro, por eso sigue las indicaciones para tomar la sana distancia y adoptar el confinamiento voluntario como medidas, entre otras, para orientar la gradualidad hasta aplanar y controlar la epidemia, para situarla en el repertorio de infecciones en vías de producir su cura específica.

La jefa de enfermeras del IMSS. Foto de María Severiano. La Jornada, 21-04-2020

Al contrario de esta consideración, hay políticos que encuentran la ocasión de ocupar el escenario que estelarizarían para su consecuente proyección política. Es el caso de gobernadores que han difundido videos nauseabundos, como lo hicieron el de Baja California, Michoacán y Jalisco. Ignoro si antes de lanzarse al ruedo de medios y redes tuvieron una comunicación documentable de sus diferencias con la autoridad sanitaria federal, donde pusieron el fundamento de sus diferencias en la materia. Lo que dejan ver los videos del exabrupto son gobernadores enojados y valentones, en disposición de encabezar una rebelión (ja-ja, la risa es incontenible) en contra de las disposiciones sanitarias de la emergencia, pero, sobre todo, de la información pública sobre el avance de la epidemia. Se vieron fuera de lugar, dejando bajo cubierta los intereses personales que mueven sus grotescos ademanes que acompañaron sus palabras recriminatorias.

Me es claro que mientras duró el primado del partido hegemónico (PRI), esos desplantes no tenían lugar o eran eficazmente sometidos. Que la distribución del poder entre los partidos desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, ya fuera por “concertacesión” o elección, no ha merecido la investigación puntual de sus distintas consecuencias. El bipartidismo que despuntó, para después integrar al PRD en la danza de las gubernaturas, tenía que ver más con la capacidad de influir de cada oligarquía estatal que con la expresión de la voluntad popular.

Lo cierto es que hay un antes y un después, el peso de las gubernaturas como antecedente de acceso a la presidencia de la república. La apertura de una estructura programática para la disposición de recursos presupuestales sin controles eficaces, una invitación a la corrupción. La cobertura de las actividades criminales de la delincuencia organizada. Los gobernadores y su escaza aportación a la democratización del país, su acceso al puesto de elección popular como palanca de acumulación, de enriquecimiento de su familia y de colaboradores cercanos.  Estos componentes de su mala conducta explican, en parte, la revolución que se decidió en las urnas en junio de 2018. Hay gobernadores que no lo aceptan aun cuando fueron beneficiarios de esa revolución, la que no ha detenido su onda expansiva, Jaime Bonilla y Miguel Barbosa, por ejemplo.

Para enfrentar la epidemia, vale considerar, los políticos son disciplinados actores de reparto. Su circo se pospone hasta nuevo aviso.

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