miércoles, 16 de marzo de 2011

Precisiones



Recién se afirmó aquí la presentación de dos iniciativas de ley del Partido Revolucionario Institucional. Qué creen. Con la novedad de que lo afirmado requiere precisiones. En realidad la reforma hacendaria propuesta por el senador Manlio Fabio Beltrones no es del PRI, no la adoptó el CEN ese partido, tampoco los gobernadores priístas, ni el grueso de los diputados del PRI. Públicamente no se vio ostentosa defensa de la propuesta del correligionario. Si acaso se trata de una propuesta de Beltrones y el grupo parlamentario del PRI en el Senado. Para rematar, el PAN y el PRD en San Lázaro mandaron a Comisiones la iniciativa.

 
Pero tampoco la reforma laboral resultó cien por ciento de factura PRI. Se trata de una versión blanquiazul con ligera corrección de estilo. Al menos los diputados del PAN y Javier Lozano no la descalificaron.

 
Es el signo de los tiempos mexicanos, donde cada quien se las va arreglar como pueda, pues instituciones y partidos están en el límite.


Como en el límite está la disputa entre las empresas que se pelean el mercado de las telecomunicaciones, sin que hasta el momento la autoridad responsable se haya decidido a actuar de manera abierta, aunque por debajo de la cuerda apoye a una de las partes en conflicto. Se ha preguntado el lector porqué de un tiempo a esta parte las licitaciones de las dependencias en materia de servicios de telecomunicación no las gana Telmex, aunque ofrezca un mejor precio y con servicio profesional garantizado.


En el límite se encuentra la sucesión dentro del Partido de la Revolución Democrática para sustituir a Jesús Ortega, partido que anticipadamente ya padece la escisión del lopezobradorismo bajo el Movimiento de Regeneración Nacional.


También está en el límite el acuerdo en el PAN para seleccionar a su candidato a la presidencia de la república. Gustavo Madero considera que son diez los prospectos utilizando el lenguaje caciquil de caballada. Felipe Calderón no está satisfecho con ese listado y considera la eventualidad de una candidatura independiente.


Pero lo que verdaderamente está en el filo de la navaja es el enredo de la estrategia en contra del crimen organizado y su relación con la diplomacia de los Estados Unidos. Está clarísimo que Felipe Calderón comparte la visión de los vecinos del Norte, que no hay distancia ideológica mayor, al grado de que la asesoría y el apoyo material para sostener la estrategia no se ha escatimado. Resulta que tanta afinidad no es suficiente para evitar incomodidades. Los Estados Unidos velan por su seguridad nacional y han caído en la cuenta de que el gobierno de México nada más la riega. Como que el socio mexicano, léase Calderón, aporta más problemas que soluciones. Felipe Calderón es una versión de Anastasio Somoza ajustada al siglo XXI. No quiero decir que se dé una ruptura pública de la confianza hacia el presidente mexicano, pero los Estados Unidos son conscientes de que las capacidades operativas de Calderón son muy limitadas, tanto que prefiere omitir la ley a negociarla.

En fin, son precisiones y apuntes varios como para considerar la consigna del sálvese el que pueda.





lunes, 14 de marzo de 2011

A qué le tira el PRI



El jueves 10 de marzo llegaron al Congreso de la Unión dos iniciativas de ley, una impulsada por el grupo parlamentario del PRI en el Senado, la otra por la fracción priísta en la Cámara de Diputados. Una iniciativa, la de la reforma hacendaria, ya la venía promoviendo el senador Manlio Fabio Beltrones. La otra iniciativa, la laboral, se trabajaba en San Lázaro y se esperaba su presentación hasta el próximo mes de abril. La coincidencia en la fecha de presentación ha sido especulada como el principio de la lucha interna del viejo partido para definir a su candidato presidencial. De un lado, el mencionado Beltrones, del otro Enrique Peña Nieto a través de Francisco Rojas Gutiérrez, quien por cierto se apresuró a demeritar hace semanas la propuesta del exgobernador sonorense.


En la presentación de las iniciativas se registra la exposición de los dos aspirantes. Esto llama la atención porque precisamente el proceso para seleccionar al candidato del PRI que disputará la presidencia de la república será la tarea, el encargo más importante que tiene que resolver el próximo invierno Humberto Moreira. De ahí que no se valga desde ahora negar las diferencias, pues los grupos dentro del PRI ya se están alineando hacia uno y otro aspirante. Como siempre ha sucedido. Se trata, eso sí, de dar la certeza de que la lucha por la postulación no hará perder de nuevo al PRI. Si no se ofrece esa garantía al electorado anticipadamente se estará encareciendo el voto.


En el dosmil el PRI actuó dividido, por un lado iba la campaña de Francisco Labastida y por otro la operación desde Los Pinos con Ernesto Zedillo. En el 2006 se trató de una variación para tropezarse con la misma piedra, con la diferencia de que se constituyó dentro del PRI una oposición contra uno de los aspirantes, el que resultó candidato. Roberto Madrazo hacía su campaña por un lado y un grupo de gobernadores operaba en sentido contrario. ¿Está condenado el PRI ha repetir la experiencia y no aprender de sus errores?


Los aspirantes están más que perfilados, en eso ya no hay engaño posible. Entonces a qué le tira la nueva dirigencia priísta, a gestar una experiencia realmente democrática que fortalezca a la organización como opción ante los electores. O se embarcará en un proceso de simulación. De ser lo segundo es posible que al día siguiente de seleccionar el candidato priísta para contender por la presidencia se le regale, en automático, un candidato a Felipe Calderón que se asuma como expriísta. Y no se trata de una ocurrencia. Guerrero, Oaxaca, Puebla y Sinaloa son los ejemplos más recientes, pero no los únicos.


Por eso la pregunta: a qué le tira el PRI.

jueves, 10 de marzo de 2011

El Presidente fantasma



La gestión de la actual presidencia en manos del Lic. Felipe Calderón sólo aparece en los comerciales, pero no se materializa en hechos que den prueba de su existencia. Su aspecto es fantasmal en situaciones donde su peso específico sería evidente. Hay ocasiones en los que la falta de contacto con la realidad se sustituye con el chiste, que es malo las más de las veces. Una especie de fuga frente a responsabilidades que, convertidas en infierno, son insoportables.

 
Tenemos el caso de las líneas áreas comerciales de empresarios mexicanos, que se conducen inevitablemente hacia el monopolio doméstico. Un servicio próspero en condiciones de competitividad es inasible o está alicaído. Se cayó Aviacsa y no volvió a despegar. Lo mismo le está ocurriendo a Mexicana de Aviación que está detenida desde el año pasado. La autoridad no haya manera o no está interesada en poner orden. El caso de Mexicana es ya expresión de la indolencia gubernamental, despreocupada por los trabajadores de esa empresa y sin el menor ánimo por sancionar de alguna manera a los anteriores dueños que la dejaron caer. La empresarial irresponsabilidad no merece sanción y goza de protección legaloide (Es el modelo del empresario minero, Germán Larrea, un ejemplo de clase mundial)


En otro de campo, el de las telecomunicaciones, el pleito por el mercado sigue creciendo y la autoridad se mantiene en la inmaterialidad. Tal vez, cuando dé el manotazo el gobierno sea demasiado tarde y la solución signifique un desarreglo mayor. El gobierno no quiere gobernar sobre los prestadores de servicios en telecomunicaciones (Telmex, Televisa, TV Azteca y demás) de ahí que la salida se vaya deslizando hacia otro recipiendario de gobierno, el Poder Judicial.


Desde enero de este año se vino calentando la presentación de un documental, Presunto culpable, para su exhibición en salas cinematográficas del país. Se estrenó el mes pasado y sin preverlo la autoridad, el documental ha engrosado los litigios que se ventilan en el Poder Judicial no sin dar lugar a escandaloso debate de incierto beneficio. ¿Por qué sucede esto? Pues porque la autoridad, en este caso Gobernación, no está atento a lo que es de su competencia. De tal incapacidad van resultando ocurrencias como las de videograbar todos los procesos judiciales. Si así vamos, porque no videograbar todas las actividades del Ejecutivo y su gabinete, también de los gobernadores y su séquito respectivo. Si tal es la incredulidad y la desconfianza que se les tiene a los altos responsables del gobierno, por qué no establecer un reality Big Brother monumental que haga palidecer los cables de WikiLeaks.

Para cerrar, en la cuenta de apariciones del fantasma presidencial, la visita de la semana pasada de Felipe Calderón a los Estados Unidos es otro ejemplo. Curioso mundo este, de lo que parece y de lo que es. Se trataron asuntos de seguridad y de autotransporte de carga, entre otros, en una agenda que no incluyó formalmente la solicitud de retiro del actual embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual. Asunto que se trató, seguramente, y no fue concedido por Barack Obama. Pues un berrinche mediatizado no puede tomarse en serio. A fin de cuentas el embajador hace su chamba, son los empleados de Calderón los que no hacen la suya y ese es el tema de fondo que rehúye el Presidente. Las famosas filtraciones ya mencionadas sólo dieron mayor visibilidad, nada más, pues lo que ahí quedó plasmado ya se conocía por la prensa escrita y ya circulaba en los blogs.



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