viernes, 27 de octubre de 2023

Los 4 acuerdos de AMLO

Los 4 acuerdos de AMLO que el partido oficial de izquierda evita conversar, menos presumir. Acuerdos fundados en el pragmatismo para encauzar los años de gestión obradorista, más allá de los programas sociales y de los proyectos de infraestructura. Acuerdos sin recurrir a la consulta al pueblo, pues el mandato de las urnas los soportó.

El acuerdo con el Grupo Atlacomulco, grupo político sostén del PRI de manera esmerada durante este siglo XXI, cuando el viejo partido marginó a sus corporaciones gremiales virando hacia una supuesta ciudadanización, acorde con los vientos del libre comercio. Un acuerdo para llevar la fiesta en paz y darle suave aterrizaje a la toma de posesión de López Obrador como presidente de la república. Acuerdo refrendado recientemente con el reconocimiento público a Enrique Peña Nieto como gran demócrata. Tan fuerte ese acuerdo, alcanzó para facilitar otra transmisión de poder, de carácter local, en el Estado de México. De Alfredo del Mazo, gobernador saliente, a Delfina Gómez. Después de décadas, el poderoso grupo de Isidro Fabela, Gustavo Baz, Carlos Hank González hasta la generación de los llamados Golden Boys, dejó de jugar a favor del PRI para consumar la orfandad absoluta del partido de la revolución.

El acuerdo con los militares, quienes técnicamente están obligados a obedecer al presidente en turno son, no obstante, un poder fáctico. Este acuerdo ha sido útil para apuntalar la actual administración frente a la indolencia, incompetencia e improvisación de la burocracia. Cumpliendo la orden de no reprimir como no se le ordenó en el pasado, pero sin lograr la reducción esperada de las actividades de las bandas criminales. Eso sí, el acuerdo dejó para mejor ocasión la justicia para las víctimas civiles de la guerra contra el narcotráfico, así como para la guerra sucia que le antecedió y de la lamentable desaparición de los 43 estudiantes de normalistas de Ayotzinapa.

El acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos en sus dos versiones, la republicana y la demócrata sucesivamente -Trump y Biden- con su formalización más acabada con la firma del nuevo tratado de libre comercio que incluye a Canadá, el TECMEC. Además de la interlocución constante para evitar confrontación irreconciliable en los temas económicos, migratorios y de delincuencia organizada. De los tres temas el de la economía salió mejor librado.

El acuerdo inexplicado con el sionismo, explícito en la negativa del gobierno mexicano a condenar el bombardeo del Estado de Israel sobre la población palestina. Agresión indiscriminada, sin distinción entre civiles y “terroristas”. López Obrador calla como momia ¿Por qué? Y no vengan a hablar de antijudaísmo porque la judía es una religión establecida a la que no se le niega su derecho. Derecho que la inquisición española, con Torquemada y los Reyes Católicos, sí les negó. Ni tampoco vengan a hablar de antisemitismo porque las razas no existen. Lo de la raza caucásica, sus variantes aria y semita fue una invención dieciochesca, horriblemente manipulada por los nazis.



Estos 4 acuerdos, vistos desde la perspectiva de la izquierda histórica a la que no perteneció AMLO, no se inscriben dentro de los cien compromisos enlistados el día de la toma de posesión. Fueron acuerdos que marcaron al gobierno de MORENA como su acotamiento por la derecha. Y no me refiero a la derecha opositora, civil y partidista. 

viernes, 20 de octubre de 2023

La desconfiguración de la administración

Quedó anotado en la anterior entrega: la sucesión como punto de quiebre del obradorismo. Porque si se piensa que una persona tiene los hilos del poder en su mano, la realidad termina por reventar esa fantasía. El esfuerzo y la distracción que aporta la sucesión a las decisiones presidenciales, engarzadas a desplantes retadores, termina por confundir la repetición de mantras con reflejos certeros. Entonces hay que echarse para atrás para coger impulso, esto es, desdecirse. Peña no es un corrupto, es un gran demócrata, por ejemplo.

Hoy en día se carece un gabinete proactivo o como el que ayudó a sortear el capítulo de la pandemia. Por el contrario, el gabinete parece una colección de floreros. La expresión no es mía, AMLO la aplicó a los gobiernos que le antecedieron. Como sus antecesores, el presidente sólo ha visto en los despachos bajo su responsabilidad piezas de cambio a la medida de su ego, en nombre de la 4T. Por orden de desgracia: Medio Ambiente, Educación, Comunicaciones, Gobernación. Como sus antecesores, no fortaleció o desapareció el servicio profesional de carrera burocrático. Se asumió como una bolsa de trabajo para los recomendados del partido y de sus corrientes, sin alma para la profesionalización, tan necesaria para aliviar el reuma del aparato. A diferencia de sus antecesores, los militares aportan su disciplina y son puestos a disposición para subsanar al incorregible elefante.

De la Secretaría del Bienestar, pese a los cambios en los encargados del despacho, se avanzó en la bancarización de los apoyos sociales por segmentos poblacionales, en aras de abatir costos e intermediaciones proclives a la corrupción. Imposible ha sido quitarle su utilización con fines electorales. Recientemente, para definir la coordinación del movimiento, esta agencia se volcó para darle sus servicios a Claudia Sheinbaum.

Para el gabinete de seguridad el cálculo se queda corto, el apoyo a jóvenes y sembradores no impiden el reclutamiento y la operación del crimen organizado. La militarización de la seguridad, hay que reconocerlo, es una estrategia en desarrollo sin más medición que la oficial. Algún día, con el tiempo y un ganchito dirían los abuelos, se tendrá la medida exacta y la anhelada reducción de las actividades delictivas. Más allá de la cómoda distinción entre los fueros federal y común, la percepción de la inseguridad sigue siendo alta. A veces por eventos que no tienen la atención de los medios, pero si padecen las familias. Un caso es la afectación a la infraestructura de cableado de la empresa TELMEX. Más de dos veces al año, los usuarios de esa compañía se quedan sin servicio por el robo de los cables de cobre y la vandalización de las cajas distribuidoras del servicio a los domicilios. De las autoridades locales, ni sus luces.

A lo mejor el desarreglo es aparente, hay orden y sentido para impulsar una candidatura sionista a la presidencia de México.

Para completar, el tablero de país independiente o no alineado se desploma en la diplomacia. Se acaba la neutralidad en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Tampoco se condena el bombardeo del Estado israelí sobre la población civil en Palestina. Y eso que no gobierna el Cachorro del imperialismo.

Epitafio del sexenio: y se hicieron iguales.

viernes, 13 de octubre de 2023

La deriva obradorista

A estas alturas del sexenio, el obradorismo vive una desorientación contrastante con el entusiasmo del primero de diciembre de 2018. Entre el fanatismo y la decepción carecen de punto de apoyo acorde con las esperanzas despertadas. Está condición es inocultable después de operar la encuesta cocinada en agosto-septiembre recién. Desde el momento de la impugnación del proceso para definir la coordinación de la 4T, se han emitido bolas de humo que no se apiadan de certeza alguna. Marcelo Ebrard puso a prueba la realidad actuante de la consigna “no mentir, no robar, no traicionar.”  La comisión de honestidad y justicia que recibió el reclamo por escrito calló. El ex jefe de gobierno recurrió al Tribunal Electoral para que la comisión citada acusara de recibo. Las momias siguen callando. Ha pasado un mes y no hay ratificación o rectificación derivada de una resolución a lo interpuesto. La escenificación de la entrega del bastón de mando fue un acto grotesco y deja las cosas sin resolver. Peor aún, Claudia Sheinbaum se pone a recorrer el país calzando las zapatillas del espuriato que le ajustó la impugnación, no se las ha podido quitar. Para completar el desconcierto, en sus recorridos la ex jefa de gobierno comienza a cooptar políticos del PAN y el PRI que descarrilaron las reformas de la segunda mitad del sexenio, propuestas por López Obrador. Una purificación instantánea y del desagrado de las bases obradoristas.

Ilustración de Dario Castillejos.

Para llegar a este punto es imprescindible seguir una línea del tiempo y localizar el otro punto, donde se jodió la 4T.

2019 la disposición de un nuevo reparto a través de programas sociales, proyectos de infraestructura, cobro más efectivo de impuesto y administrar la deuda heredada. El momento keynesiano.

2020 atención a la pandemia por Covid-19, espectacular coordinación de médicos, militares y diplomáticos, para conseguir, distribuir y aplicar las vacunas, de esta forma reducir los contagios.

2021 aceleración de la vacunación anti-COVID. Año electoral. Se definen gubernaturas pintadas de guinda, así como se pierden posiciones en la Cámara de Diputados. El partido oficial no puede avanzar las reformas. López Obrador comienza la construcción de la candidatura de Sheinbaum. Aunque lo niegue, el presidente se mete en la sucesión y él comienza a descomponer el lema “no mentir, no robar, no traicionar.”

2022 la avanzada para acomodar las piezas del juego sucesorio se descoloca cuando Ebrard comunica al presidente y se hace público, su interés por disputar la candidatura presidencial de la coalición de partidos oficialistas. Se acelera la construcción de la imagen de la Doctora. En otro tema, para final de año queda roto el mejor entendimiento con el Poder Judicial al cambiar la presidencia de la Suprema Corte.

2023 lo que va. El todavía canciller conmina a la dirigencia de MORENA a dar certidumbre, reglas y equidad al proceso de la encuesta. La cargada a favor de Claudia está en curso y el presidente la tolera con un toque de cinismo. El proceso ya no sólo está intervenido desde la presidencia, también participan gobernadores, legisladores y dirigentes del partido. La encuesta se cocina pasteurizando su mejor ingrediente, el de la aleatoriedad.

Lo consignado es un retroceso al año de 1987, cuando Miguel de la Madrid inventó la famosa pasarela de miembros de su gabinete para disfrazar el dedazo y con ella reventó al PRI. Se formó el Frente Democrático Nacional con la conducción de Ifigenia Martínez, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. Cosas de la vida, esa ruptura animó a López Obrador a salir del PRI. Ahora la encuesta disfrazó el dedazo promovido por él. AMLO esperaba que nadie dijera nada, que aguantaran a los tiempos y modalidades dictadas por él y así planchar una candidatura de unanimidad para realizar la unidad. El elefante reumático de la burocracia del partido le ha asestado un duro golpe al movimiento al limitarse a un de intercambio de señales. Al mánager se le fue el juego a extra innings.

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