lunes, 4 de abril de 2011

Acuerdo inútil



Como sabemos, el 24 de marzo recién, varias empresas de comunicación plantearon un acuerdo para la cobertura informativa de la violencia. Se trata de ofrecer información sobre actos del crimen organizado sin hacer apología de la violencia, para decirlo de manera rápida. Hasta ahora, no dicen los convocantes y principales interesados, los magnates de los medios de comunicación, qué le van a pedir al gobierno pues han demostrado en otras ocasiones que no actúan desinteresadamente. A cambio de qué asumen la uniformidad informativa. Será que quieren que la autoridad los defienda incondicionalmente de los ataques que Carlos Slim ha deslizado los últimos días en la prensa escrita.

 
Es sabido que esencialmente es el mismo grupo que se opuso a la última reforma política habida en México, pues esta reforma estableció una prohibición constitucional sobre la compra – venta de propaganda política a particulares. Prohibición a la que algunos intelectuales se inconformaron interponiendo un amparo -finalmente desechado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación recientemente- por considerar que se atentaba en contra de la libertad de expresión. La verdad sea dicha, ninguno de los intelectuales ha sido censurado por efecto de la reforma mencionada, ni tampoco han dicho ellos cuánto tiempo de radio y televisión tenían previsto comprar para propaganda política si es que era el caso.

 
Son esos magnates de radio y televisión que encontraron en las campañas políticas un filón, una veta para su enriquecimiento, como hoy lo es la propaganda del gobierno federal y los de los estados, pagada con recursos públicos para hacer alabanza de respectivos gobiernos. Propaganda que no es un servicio público, ni un ejemplo de transparencia y derecho a la información, sino campaña política permanente que no se justifica ante las carencias que tiene el país. Campaña que indefectiblemente se nota en los resultados de las encuestas sobre presidenciables.

 
Son esos magnates de la radio y la televisión, tan preocupados por tener respaldo social a lo que no afecte sus intereses y que saben guardar silencio cuando les conviene. Acaso han dado la difusión merecida a la propuesta de otro grupo de intelectuales para terminar con la spotización, misma que fue presentada el 2 de marzo en la Cámara de Senadores. Eso no les interesa porque afecta sus negocios.

 
Volvamos al inicio, a lo del acuerdo relacionado a la cobertura informativa de los actos delictivos del crimen organizado. El acuerdo tan encomiado por el gobierno de Felipe Calderón ha sido tocado brutalmente por la realidad. Casi de manera inmediata el acuerdo mostró su inutilidad ante el hallazgo, la madrugada del lunes 28 de marzo, de siete cadáveres de jóvenes torturados y asfixiados en Temixco, Morelos. Muchachos hallados dentro de un auto y que pudo pasar como un acto delictivo más, como ya es común en ése estado. Pero no fue así, pues uno de los victimados era hijo de un ensayista y poeta que publica en medios nacionales, el diario La Jornada y el semanario Proceso de manera recurrente. Una persona, Javier Sicilia, con voz y audiencia suficiente como para darle el interés merecido al hecho lamentable.

 
Ante el multihomicidio el acuerdo hizo patente su inutilidad. Del gobierno, qué decir, evidenció la nulidad de su estrategia.











jueves, 31 de marzo de 2011

Informaciones de una guerra perdida



La defensa de la estrategia de Felipe Calderón en contra del crimen organizado cada día se hace más insostenible. Ni el acuerdo para matizar la información al amparo de la llamada Iniciativa México podrá sostener la estrategia calderonista. La estrategia tiene que cambiar.


Ya no sólo es la opinión que se ha gestado al interior del país, al margen de la radio y la televisión, que reconoce las deficiencias del operativo conjunto del gabinete de seguridad para someter a la delincuencia organizada. Tampoco es cuestión del seguimiento de las filtraciones de WikiLeaks, que en la última entrega Blanche Petrich del lunes pasado, saca a la luz revelaciones de la embajada norteamericana en las que se consigna la preocupación de los diplomáticos de Estados Unidos acerca del endeble control de la Sedena sobre las confiscadas al narcotráfico.


Al día siguiente, la periodista citada abunda en los cables de la embajada para poner información acerca del tráfico de armas hacia México no ya en la ruta de la frontera Norte, sino a través de la frontera con Guatemala y por la cual llega armamento más letal. Esto sucede debido a que la vigilancia y el control del lado mexicano de esa frontera es muy frágil.


Pero no es consistente quedar atrapados por las filtraciones. Vale considerar los dichos norteamericanos que no son filtraciones, son declaraciones directas de sus funcionarios que hacen ver muy mal al gobierno de Calderón. Declaraciones como las del jefe del Comando Norte de los Estados Unidos, almirante James Winnefeld, quien afirma que los ingresos disponibles del narcotráfico son tan cuantiosos como para armar una de los diez mejores ejércitos del mundo (Según lo reporta el día de hoy David Brooks en La Jornada)


Y es que una guerra sostenida con mentiras o con información distorsionada podrá tener apoyo social de inicio, pero con el tiempo el apoyo se transforma en rechazo. El gobierno capturó a la banda que intervino en la ejecución de un agente norteamericano, James Zapata, en la carretera de San Luis Potosí a Monterrey. Esta acción no ha sido suficiente para resolver el caso. Ahora, las autoridades norteamericanas ofrecen una recompensa de cinco millones de dólares a quien ofrezca el paradero del asesino intelectual. O sea, que el trabajo de inteligencia mexicano quedó a medias, inconcluso.


Por más que lo quiera ocultar el gobierno, tarde o temprano surge información que no contribuye a favorecer la estrategia. Es el caso de siete personas que fueron levantadas al salir de una fiesta en Temixco, Morelos. Seguidamente fueron ejecutadas y después abandonadas al interior de un automóvil. Espantoso destino de los jóvenes a los que se victimó por hacer una denuncia de narcomenudistas. Denuncia que se hizo al Ejército y de la que indebidamente fue enterada la banda que los eliminó.


Así no se puede ganar una guerra.

lunes, 28 de marzo de 2011

Estado de México



Las definiciones político electorales de los últimos días en la entidad mexiquense son un episodio inserto dentro del duelo de estrategias en el camino hacia la sucesión presidencial del 2012. No son un laboratorio donde las variables son altamente manipulables. Se trata de un proceso en el que las fuerzas políticas (partidos) y grupos de poder (empresarios, sindicatos, iglesias, etc.) se embarcan en pos de la definición candidaturas al gobierno del Estado de México.

 
Los dos componentes que juegan en este proceso local están a la vista de todos y de cara al futuro: por un lado, abonar al proyecto de la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto. Del otro lado, la consolidación del esquema de alianza electoral que se consume en procurar la derrota del PRI. La serie de fintas, escarceos, que llanamente no han sido más que especulaciones y filtraciones, encontró su contención. Se abrió un juego de astucia.


El viernes 25 de marzo, Alejandro Encinas se inscribió dentro del proceso interno del PRD para ser considerado candidato a gobernador, lo hizo con un mensaje adicional y significativo: no a las alianzas con el PAN. Para ese día, la cargada en el PRI a favor de Alfredo del Mazo -presidente municipal de Huixquilucan- que parecía incontenible desde un mes antes, cuando las encuestas lo hacía aparecer como una opción competitiva, no contaba con el momento de reflexión, con la pausa obligada por la decisión de Encinas.


Bajo esta consideración, la posibilidad de la alianza opositora evidenciaba un debilitamiento mayor pues su principal prospecto no la aceptaba. No menos importante fue la consideración de que definido un contendiente que no le cuesta trabajo adoptar el perfil de busca pleito nato, se tuvo que enfrentar con una postulación priísta que por sí misma recayó en la persona que no tiene sobre sus espaldas una leyenda negra que cargar, así sea por herencia. Es así que se hace entendible la postulación del presidente municipal de Ecatepec, Eruviel Ávila. Eso no quiere decir que se evite del todo la guerra sucia en su contra. Ya desde ahora circula en columnas que la definición del PRI fue dedazo de Peña Nieto, también se afirma que fue la mano de Carlos Salinas y hasta de la profesora Elba Esther Gordillo. Si hubo dedazo, ése fue ejecutado de manera indirecta por Andrés Manuel López Obrador.

Así, con dos movimientos sucesivos adversos, la consulta de ayer domingo, realizada para validar con el respaldo de la ciudadanía la alianza opositora al PRI se extravió en el oportunismo obcecado que la alentó.


En modo alguno se puede concluir que el camino quedó allanado para el candidato priísta. Seguirá la disputa por otros medios, entre otros, los recursos y los amagos que se dispondrán desde Los Pinos. A parte, las tareas de formar equipo, elaborar propuesta y hacer campaña no se resuelven en la sola postulación. Tampoco se puede asegurar que el actual gobernador del Estado de México tiene la candidatura presidencial amarrada. En la disputa por el poder, entendida por la sucesión de aciertos, desaciertos y azares, nada queda escrito sobre piedra. Verdad de Perogrullo.



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