viernes, 24 de febrero de 2023

El colapso

Con anterioridad, hace ocho días para ser exactos, me referí al costo previsible que el juicio a Genaro García Luna acarreará al PAN en lo particular, a la oposición en general. Un primer abono se apreciará el próximo domingo 26 de febrero. Por lo pronto, hagamos a un lado lo escandaloso del caso.

Desde la perspectiva de la cancha en la que todavía se desenvuelve la política nacional, en ella sigue jugando el falso pluralismo (PAN-PRI-PRD) y los aparatos autónomos que cercenaron obligaciones del poder ejecutivo, en el terreno electoral y de gestión económica de manera elocuente. Dentro de las reglas apenas se ha convenido algo de viabilidad para enjuiciar al presidente, se la ha quitado el fuero, dicho esto como mera posibilidad. Pendientes quedaron los fueros de gobernadores, legisladores y ministros del poder judicial. Sobre estos últimos es necesaria una investigación profunda de los expertos ¿Qué está pasando en esa casa?

Me parece que el vacío refulgente, a propósito de García Luna, está en el sistema de justicia de México. Ha tenido que actuar una autoridad del exterior, la que desde su jurisdicción enjuició al personaje al que la opinión pública tenía en la mira desde hace tiempo, sin que por ello se moviera el aparato de justicia para despejar los señalamientos sobre este exservidor público de alto nivel. Fueron sonados los indicios (Florence Cassez, el asesinato de un agente norteamericano en una carretera de San Luis Potosí, otros agentes de ese mismo país que fueron interceptados por policías federales en los límites de CDMX y Morelos).

Durante años, el autoritarismo se derramaba desde la presidencia de la república, continuaba su curso por los gobernadores y concluía su afluencia en los alcaldes. Esto generó un manto de invisibilidad sobre el poder judicial. Entonces, el concurso de la justicia era tan simple como aterrador.

Se dio una reforma al poder judicial al inicio del gobierno de Ernesto Zedillo. El sistema se hizo más complejo y siguió aterrador. Más burocracia (el Consejo de la Judicatura Federal) y más presupuesto. Atender la demanda de justicia quedó como aspiración. La autonomía del poder judicial edificó más bien una corporación al servicio de sus miembros. Además, políticos y grandes empresarios pudieron acceder como nunca a veredictos favorables. Litigar contra el interés público se hizo deporte, siendo uno de sus atletas más avanzado Diego Fernández de Cevallos. Mientras tanto, se atiborraban las cárceles de reclusos sin sentencias o con sentencias injustas, pues prácticamente los que carecen de influencias o recursos están condicionados para no solventar defensas exitosas.

En qué están pensando los ministros de la Corte, en mantener su statu quo o en reformarse para fundar un poder libre de mezquindad.

 

viernes, 17 de febrero de 2023

De aquellos lodos

Según el corresponsal de La Jornada, David Brooks, el juez federal Brian Cogan dejó la deliberación del juicio en contra de Genaro García Luna en manos del jurado. Durante el proceso de presentación de pruebas y testigos, en el banquillo comparecía invisible e inmutable el Partido Acción Nacional. Agrupación política puesta en la lisa de lo condenable por Vicente Fox y Felipe Calderón ¿Cómo es eso?

El primero de diciembre del 2000 se dio por consumada la alternancia en la presidencia de la república. El PAN sucedía al PRI, Ernesto Zedillo ceñía la banda presidencial (símbolo de mando) a Vicente Fox. Posteriormente, sin apenas transcurrir dos meses de la toma de posesión, Joaquín Guzmán Loera se fuga del penal de Puente Grande el 19 de enero de 2001. Seña de un pacto no escrito, quién lo sabe. Por los testimonios vertidos por miembros del cártel de Sinaloa que compurgan condena, durante el proceso ante la corte en Brooklyn, N. Y., la fuga agitó las aguas al nivel directivo de ese grupo criminal. La confrontación entre Guzmán y el grupo de los Beltrán Leyva alcanzó a funcionarios de seguridad del gobierno de entonces, lidiaban con esa disputa. Eso lo sabemos ahora, también estamos enterados que el gobierno terminó por decantarse a favor de un bando criminal.



La decisión no fue inocua y prolongó sus consecuencias violentas hasta el sexenio de Felipe Calderón. Es más, no se han dejado de sentir las consecuencias, el drama de los desaparecidos. La lumbre incendió despachos de importantes secretarías de estado. El 21 de septiembre de 2005 murió en accidente aeronáutico Ramón Martín Huerta, entonces secretario de Seguridad; el 4 de noviembre de 2008 se desplomó el jet en el que viajaba el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño; en otro helicopterazo, este el 11 de noviembre de 2011, murió Francisco Blake Mora, quien entonces encabezaba la cartera de Gobernación. Las investigaciones concluyeron causas climáticas y técnicas. Sobreviviente a la guadaña del mal fario, en esos tiempos blanquiazules, fue García Luna. Primero como director de la Agencia Federal de Investigación, luego al frente de la Secretaría de Seguridad. Es él quien espera veredicto.

Mientras tanto el PAN mira para otro lado y no encara la actual situación de su distinguido funcionario. Nulo control de daños. Tampoco la alianza opositora Va por México se espabila. El operador aliancista, Claudio X. G. G., parece estar en otro planeta, desde no deja de postear textos de otros. 

viernes, 10 de febrero de 2023

Cuánto esperar

Según las noticias que vienen de la ciudad de Nueva York, el juicio a Genaro García Luna puede concluir antes de lo esperado. En qué sentido ya es otra cosa y más vale no respirar los humos del deseo. Claro que las implicaciones de una condena serían devastadoras para el PAN y sus aliados. Eso también es otra cosa y cada cosa en su cajón. No hay que volar con las alas de la mezquindad.

Aquí cabe preguntar, para poner los pies en la tierra de nuestras congojas ¿El juicio que se desarrolla en Brooklyn, Nueva York, tendrá algún efecto sobre el tema de los desaparecidos en México? Un problema de seguridad que tiene tantos demandantes como insatisfacciones. Se podrá decir que los actos que consuman la desaparición de personas no tienen su origen en este sexenio, ni los de ahora -se siguen sucediendo desapariciones- tienen la huella de un Estado represor.

Fotograma (Ruido, 2022)

Una digresión elíptica y maciza. Natalia Beristain (1981) es una ciudadana mexicana nacida bajo los auspicios de la democracia electoral, del libre comercio y el Estado de derecho. Los pasos hacia la modernidad eran consistentes, decían. Nadie advirtió, o fueron pocos e ignorados, la explosión de violencia criminal que ensangrentaría la hoja de ruta de las reformas modernizadoras: el “engrandecimiento” del crimen organizado. En el presente Natalia es una cineasta, directora de una película realista bajo el fino cuidado de la ficción (Ruido, 2022) En la trama se sintetiza con singularidad la magnitud del desastre moral.

A dónde hay que ir hasta dar con el paradero de las desaparecidas es la cuestión que se plantean los familiares afectados. Pero para reducir la sucesión de desapariciones no es suficiente, ni está en su absoluto resorte, la subsecretaría de derechos humanos de Gobernación. Si el cáncer es el crimen organizado, existen otras dependencias intervinientes y con recursos, tienen que participar e informar también. Para eso es la coordinación. Atender a los dolientes por causa de un familiar desaparecido no es cuestión de departamelizar y dejar la papa caliente en unas manos. Fiscalías y gabinete de seguridad tienen que respaldar con todo.

Las desapariciones forzadas están fatalmente ligadas al crimen organizado, por eso la búsqueda no puede quedar disociada de la seguridad como si fueran tareas distantes. Poner en el mapa la correlación de entre incidencia de desapariciones y el territorio controlado por la delincuencia. La faja que corre de Jalisco a Guerrero, incluyendo a Guanajuato y Zacatecas. O la que va en la Frontera Norte, de Baja California a Chihuahua.

Por eso, la próxima vez que comparezcan los encargados de la seguridad a la Mañanera, incluyan por favor el tema de los desaparecidos. 
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