jueves, 27 de octubre de 2022

Tiempos idos

Como dice el clásico, “esto es para los jóvenes”.

La designación del sucesor por el presidente de turno fue una costumbre del poder que acompañó la historia del país desde la fundación del PNR en 1929 hasta 1988, de la era del partido hegemónico. Bajo el mote del tapado y el ungimiento por obra del dedazo presidencial, el PRI tramitaba el relevo presidencial a las órdenes de su jefe máximo. Ese año de 1988, más bien el año de 1987, fue la última vez de la ejecución de un procedimiento eficaz, pero con alto costo. Se fracturó la todavía invicta familia revolucionaria, su escisión adquirió forma en el Frente Democrático (Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez).

Vayamos a la línea del tiempo.

En 1993 el mecanismo fue inoperante, pues el ungido fue asesinado antes de las elecciones de 1994. Desde entonces el tapado y el dedazo han hecho el ridículo. Lo que no quiere decir que el presidente de turno abdique de la facultad metaconstitucional de operar como el fiel de la balanza. En ese año el costo fue altísimo y así se sorteó el relevo favorable al candidato sustituto del PRI, se inventó el video destape, Ernesto Zedillo candidato. Remplazo con la cartuchera agotada.



En el año 2000, el destapado por el errático dedazo fue Francisco Labastida, quien perdió la presidencia para el PRI. Unas elecciones muy sucias. De haberse actuado con rigor de parte del IFE, el ganador de la elección hubiera sido otro. Para disgusto de los priístas y el anonadamiento de los consejeros electorales, el entonces presidente Zedillo salió a anunciar los dudosos resultados y levantarle la mano a Vicente Fox. Desde esa elección los tecnócratas se convirtieron en el vaso comunicante entre el PRI y el PAN.

Para el 2006, el tapado y el dedazo tuvo como beneficiario a Santiago Creel. Los grupos al interior del PAN atascaron el mecanismo y Felipe Calderón fue su candidato. Con la ayuda del PRI y la complacencia del IFE, el fraude hizo presidente a Felipe Calderón.

En el 2012 ya ni siquiera se acordaron del dedazo y el tapado. El acuerdo entre el PRI y el PAN, con el beneplácito presidencial, hizo transitar con tranquilidad la candidatura de Enrique Peña Nieto para llegar a la presidencia. La tecnocracia tenía tomado el pulso a la sucesión, siempre caía bien parada. Según ella, nada nuevo nos deparaba la historia.

Y llegó el 2018, otra vez, el tapado y el dedazo naufragaron. En los hechos, la tecnocracia no pudo generar una candidatura de unidad y una rebelión ciudadana decidió el rumbo de la elección a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Está demostrado que el dedazo y el tapado dejaron de rendir servicios óptimos a la sucesión presidencial ¿Podemos decir lo mismo del fiel de la balanza? Creo que no.

Sin que sea visible la operación del cuerpo directivo de MORENA (está de florero, diría el clásico) todos sabemos que la candidatura presidencial de ese partido se lleva desde Palacio Nacional. La mañanera es el medio para captar los humores sucesorios del presidente al respecto. Encomios, guiños, golpes bajos, se emiten desde el Salón de la Tesorería. No lo tiene que decir el presidente, pero se entiende: mi candidata es Claudia Sheinbaum. Al menos eso concluyen los seguidores de la jefa de gobierno en las redes.

En esta disputa por la candidatura morenista, el tiempo de duración de esta acrecienta el desgaste y fácilmente, por el momento, se puede mitigar con la popularidad del presidente ¿Quién está arbitrando? Al parecer el presidente, el fiel de la balanza. Hasta dónde, ya es otro asunto.

Está el caso de la difusión de comunicaciones privadas a las que se ha hecho adicta la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, quien le tiene tomada la medida a Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI. Ella es una mandataria, con un poder legítimo ¿Por qué recurrir al espionaje? Que le filtraron las conversaciones, no importa, su alternativa fue denunciar el espionaje. Tomó otro camino, el de la politiquería. Layda lo sabe, sólo por mandamiento judicial se puede espiar, lo cual no incluye difundir el contenido de lo espiado.

No cabe duda, lo viejo no termina de irse y lo nuevo no acaba de llegar. Corría el sexenio de Ernesto Zedillo, tan en boga el personaje con sus declaraciones desde Madrid, cuando se filtró a los medios -creo que al Reforma- una conversación entre los hermanos Adriana y Raúl Salinas de Gortari. Se supuso filtración del CISEN y el medio respondió con la argucia, que no justificación, alegando mantener la secrecía de las fuentes.

Lo mismo hace Layda Sansores en perjuicio de Ricardo Monreal, pero ella no es periodista, es una autoridad y está obligada a la transparencia. Más allá de la legalidad, proverbialmente mañosa, hay imperativos éticos a los que se ha comprometido la 4T, por lo que resulta incongruente valerse de información obtenida mediante espionaje. Sería bueno conocer la opinión de la CNDH, de la Subsecretaría de Derechos Humanos, mejor la del presidente de la Corte, Arturo Zaldívar. Ojalá lo hicieran pronto, sin doblez partidista.

No mentir, o robar, no traicionar, no espiar. Suena redundante el agregado porque al espiar se miente sobre la honestidad proclamada, se roba información protegida como datos privados y se traicionan principios.

Todo un caso para hacer valer aquello de cero impunidades. Pero si la libró Florencia Serranía, la vecina influyente.

viernes, 21 de octubre de 2022

Cautela

Durante el año, Andrés Manuel López Obrador ha insistido: acabado mi mandato me retiro de la política. Qué seguirá, es convocatoria por leer en clave sucesoria. Con clarividencia se puede anticipar un traslado de poder a través de un gabinete que ya está operando a favor de Claudia Sheinbaum. No hay dedazo, sólo acomodos. Mal pensados.

Bien, si podemos abstraernos del futuro y sujetarnos al perfil de cuatro años de gobierno de AMLO, de ninguna manera una evaluación, debería quedar claro lo siguiente.

Estamos viviendo la experiencia de un gobierno reformista, uno más como ha habido en el mundo. Esto es, se propone la reforma del sistema. Por sobre la retórica antineoliberal que caracteriza al gobierno, no hay indicios de que se trate de un gobierno anticapitalista. El talante reformador pacifista, parecido al político laborista Clement Attlee (1883-1967), es distinto al de la izquierda revolucionaria que se pronuncia por los medios violentos para realizar cambios. Abran los ojos y guarden sus estampitas de Lenin, Stalin y Trotsky.



Algo que parece tan sencillo no lo es por varias razones.

Primero, la natural ambición de los partidos de oposición por recuperar posiciones perdidas en los estados y en los congresos. Léase negocios.

Añádase.

Existen grupos empresariales como el de Monterrey y el corporativo Bimbo, hiperideologizados. Conciben el absoluto del libre comercio que desde que se implantó en el siglo XIX ha enfrentado rechazos, primero de parte de los gremios artesanos, después por las organizaciones de asalariados. En el siglo XX, el libre comercio desató confrontaciones entre estados nacionales, dos guerras mundiales. Al final de la segunda guerra, el capitalismo atenuó la filosofía librecambista, alcanzó una era dorada cuando aceptó que la economía no se sostenía por la sola operación de la oferta y la demanda. Ese aprendizaje fue cancelado por la retórica monetarista.

Existen grupos de estatus como los intelectuales y asimilados, para quienes el Estado operó como Ogro filantrópico. No les ha gustado que el gobierno priorice a sectores de la población por su condición de edad, por su actividad en el campo o por alguna discapacidad. Para ellos se trata de populismo, lo que en sentido estricto es reformismo.

Existe el grupo de los políticos y sus cuates, acostumbrados a beneficiar su acumulación de riqueza desde la ubre pública, obviando la rudeza de la competencia. Empresas dedicadas a la infraestructura, a la proveeduría de medicamentos o cualesquier bien o servicio apalancado por las influencias, el caso de las empresas de las tecnologías de la información. La incontinencia de la corrupción.

Desde este conglomerado de grupos se difunde la inminencia del comunismo. Viven una experiencia apocalíptica que quisieran contagiar, lo logran hasta cierto punto. No se sienten integrados, de ahí que perciban vehementemente la polarización en carne propia.

Por su parte, el movimiento de la 4T en su versión fundacional o de parteaguas, tiende a difundir la especie de que los cambios son irreversibles, sin detenerse a considerar que apenas se ha iniciado un largo camino de transformación. Sin precaverse de que las anteriores transformaciones, pese a sus altos ideales, no cambiaron la estructura desigual de la sociedad. Por eso es importante destacar los universales que deben prevalecer independientemente de las siglas partidistas. Educación pública y gratuita, sistema de salud universal, justicia sin discriminación y una ética basada en la alteridad.

Al final del sexenio, llegará el momento de evaluar la educación, la salud, el sistema de justicia y la constitución moral, al margen de los mantras que proclaman el alfabetismo político, la revolución de las conciencias y el pueblo bueno.

 

martes, 11 de octubre de 2022

El gabinete, cuatro años después

 Cuatro años ya son historia. Parte de esa historia son los cambios que han sucedido en el gabinete presidencial. Gabinete al que no pertenece ni el fiscal general de la república, ni la jefa de gobierno. Las secretarías son encargos designados por el titular del ejecutivo. En este gobierno, ningún designado corresponde a una distribución correlacionada con los partidos aliados a MORENA. Por ejemplo, Medio Ambiente reclamado por el Partido Verde fue concedido a una rancia familia priísta, no al PRI. La designada renuncio a los meses y al relevo entró un académico con prestigio de ecologista crítico. Tal vez por eso Víctor Toledo no duró mucho y fue sustituido por una activista que no aguantó el trote en la secretaría del Bienestar. Cayó para arriba pese a que mantiene un bajo perfil o a lo mejor es por eso.



Precisamente Bienestar cuenta con la sucesión de tres nombramientos, aparentemente debido a enroques. Una secretaría muy estructurada a los programas sociales insignia del gobierno, del presidente López Obrador. Sus titulares siguen el esquema, mantenerse en perfil bajo.

La SEP también cuenta con su desfile de responsables. El primero sacó adelante el proceso para desactivar la contra reforma educativa. La segunda llegó con la orden de aplicar la nueva reforma para después emigrar al partido. La tercera, otra vez, fue sacada de la inmensa reserva de activistas, aunque con años de ser colaboradora cercana de Andrés Manuel. Se repite el esquema, distancia con la exposición mediática.

Hacienda ha representado un cargo cargado de polémica, donde se supone que la técnica se sitúa por encima de la política. Ese fue el mantra que vendieron los tecnócratas. Ese despacho lleva tres nombramientos y Rogelio Ramírez de la O parece haber colmado la expectativa presidencial: acuerdo en la estabilidad macroeconómica con soberanía.

Economía también cuenta con la serie de tres titulares, las tres mujeres. La primera fue reubicada en un organismo autónomo (INGI) preponderantemente colonizado por los tecnócratas. Llegó Tatiana Clouthier, en parte como una deferencia a los empresarios regiomontanos. La semana pasada renunció, sin ser específica, por incomodidad en el equipo. La nueva titular tiene como encomienda operar como escudo contra negociaciones económicas que potencialmente menoscaben la soberanía.

Comunicaciones ha tenido dos responsables. El primero renunció por no aceptar la cesión de responsabilidades al Ejército y la Armada. El sustituto se aviene a la condición y trabaja casi de incógnito.

Función Pública tiene otro relato. Su primera titular Irma Eréndira Sandoval, de trato de familia con el presidente, le pidieron las llaves y no quedó claro por qué y para qué. Sería por exceso de protagonismo. Quien la sustituyó parece tener la consigna de no hacer olas.

En materia de seguridad pública el titular de inicio pidió su relevo, el político dejó el cargo para competir por la gubernatura de Sonora. Alfonso Durazo fue sustituido por Rosa Icela Rodríguez, profesional del periodismo. Su visibilidad se encuentra en la lectura de resúmenes acompañados de cuadros estadísticos, sus funciones están operativamente a cargo de las fuerzas armadas. En esas condiciones la nueva titular se da tiempo para la política partidista.

Gobernación, encargado de las costuras políticas, tuvo por tres años a Olga Sánchez Cordero como responsable. Con todo y su haz de relaciones en el manejo de la política mexicana, las elecciones de mitad de sexenio marcaron su ciclo y regresó al senado. Se llamó al entonces gobernador en funciones de Tabasco, Adán Augusto López, de todas las confianzas de López Obrador. Es prospecto como candidato de MORENA a la presidencia. Esa es su dificultad como titular de SG, chiflar y comer pinole, repicar campanas y andar en la procesión.

Los demás despachos mantienen el elenco de inicio. Con el responsable de Agricultura no se ha complementado el esquema agroexportador con la autosuficiencia alimentaria; En SEDATU la dedicación de su secretario a la arquitectura urbana es su distintivo; Energía ha sido puntal del proyecto energético de la 4T; Trabajo y Previsión Social, bajo fuego amigo, ha mantenido la paz laboral; SALUD respondió con todo a la emergencia epidemiológica en medio de una decadencia del sector. Un logro enorme; SEDENA y SEMAR han multiplicado sus funciones, son el respaldo más firme del gobierno hasta ahora. El protagonismo de las fuerzas armadas se ha dado, en parte, por la carencia de un aparato burocrático eficiente (la metáfora del elefante echado); Relaciones Exteriores ha reconstruido la relación de México con América Latina, de nuevo el pueblo hermano que se reintegra a su familia tras la noche globalizadora. El rescate de Evo Morales. Al tiempo que se mantiene el fortalecimiento de la región económica de América del Norte. Lo extraordinario o extracurricular, el apoyo al sector salud en coordinación con otras dependencias, para atender la emergencia del Covid. La compra de vacunas. A su desempeño, la SRE afronta la circunstancia de que su titular Marcelo Ebrard quiere ser presidente.

Independientemente de las filtraciones y los escándalos, la sucesión está en medio de la sala nacional, poniendo a prueba una vez más al gabinete. Marcelo a contrarrestar la tendencia de los últimos años, la cual indica que ser parte del gabinete no es garantía automática de la presidencia; la realidad de que, sin dedazo, ni tapado, López Obrador no es ajeno al proceso sucesorio, al menos en el proceso de planchado. Colaboradores del gabinete y desde la misma dirección de comunicación social, se plancha para quitarle las arrugas a la eventual candidatura de Claudia Sheinbaum. Las turbulencias están avisadas, nadie se dé por engañado.

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