jueves, 16 de marzo de 2023

Panochón

“Ésa fue la primera vez que oí la palabra ‘panochón’. A partir de ese día la he escuchado con regularidad. También descubrí otras relacionadas con el crimen organizado que aparecieron en el lenguaje popular de esa zona del país.

“Panochón es el reportero que, al atestiguar un hecho del crimen organizado, los delincuentes lo ubican y lo amenazan.

“El panochón puede convertirse en dedo (persona que delata) de la maña. También recibir llamaditas del jefe (regaño del líder de la plaza).”

Anónimo

El viernes 10 de marzo, durante la Mañanera, la reportera Nallely Roldán encaró al presidente López Obrador. Ella denunció el espionaje del que fue objeto el “activista” Raymundo Ramos, defensor de los derechos humanos en la Frontera Norte de Tamaulipas desde hace veinte años, por parte de la Sedena. De esperarse, el presidente negó que en su gobierno se hiciera espionaje ¡Se hace investigación!

El diferendo surgió a partir de una filtración del grupo Guacamaya, misma de la que se hicieron eco de inicio tres publicaciones o medios. En el documento se revela que Raymundo Ramos ha sido investigado por mantener una relación de beneficio con el crimen organizado. Por eso es de destacar que la reportera no denunció al Estado por difamar.

¿Espionaje o investigación? Un sucinto contexto, Tamaulipas el laboratorio del narco Estado. Ese contexto se puede extraer del primer capítulo del libro Narcoperiodismo* del periodista Javier Valdés. Tamaulipas, un estado de la república donde según el autor -atrozmente asesinado el 15 de mayo de 2017- el periodismo había desaparecido a causa del crimen organizado.



Narcoperiodismo es una expresión equívoca por complicada. Para no confundir, del texto invocado se desprenden dos sentidos o significaciones: narcoperiodismo A (Aplicado a reportear actividades del crimen organizado, una variante de la nota roja); narcoperiodismo V (Vinculado por remuneración y/o fuerza a la delincuencia organizada)

Lo que ha ocurrido en Tamaulipas es vergüenza de la degradación de las instituciones, infierno de la sociedad. En ese ambiente, el periodista Raymundo Ramos se transformó en activista, sin perder los gajes del oficio.

Las pinceladas de Javier Valdés del 2006 al 2015.

“Porque mandan ellos, los narcos. Depende qué región de Tamaulipas hablemos, pueden ser zetas o del Cártel del Golfo. El silencio gana. Reportear es no investigar y más. O menos. Es quedarse callado.”

“Los narcotraficantes llamaban a los reporteros o al editor para decirles que información podían publicar y cuál no. La división en esta organización criminal complicó las cosas y se agravó con el ingresó del Cártel de Sinaloa a la escena violenta de esa entidad.” En 2006 Joaquín Guzmán Loera llevaba cinco años de ser prófugo de la justicia.

“Versiones extraoficiales señalaron que el control del narcotráfico hacia los medios y los medios toma tal nivel, que impide que los periodistas lleguen  ciertas regiones, si por alguna razón no les interesa o les afecta. De Matamoros a Reynosa, es común que los periodistas no pueden viajar, porque el narco se los prohíbe.

“La complejidad del crimen organizado abarca tantos niveles que abogados, empresarios e inversionistas manejan el dinero del narcotráfico desde Mcallen y Browsville, Texas, en Estados Unidos. Desde ahí operan los recursos y mantienen los nexos con políticos poderosos.”

“La de febrero de 2009 fue una balacera mítica. La ciudad [Reynosa] se paralizó entre dos fuegos y quedó dividida.”

“A partir de ese momento, las prohibiciones llegaron a la región. El Estado del narco se impuso a la autoridad gubernamental.” Situación que se prolongó hasta el gobierno de Francisco Javier Cabeza de Vaca, exonerado recientemente por el Poder Judicial.


Tomado del portal Aristegui Noticias.

Raymundo Ramos está en una situación grave si el crimen organizado lo considera desechable, por lo que es obligada su protección extrema, pues cualquier cosa que le suceda a su integridad física será abonada a la cuenta del gobierno. Los que difundieron la filtración no pueden lavarse las manos. Para la opinión de mis lectores tomen el alto contraste sobre el perfil del activista de derechos humanos. La publicación del COLMEX de 2017, firmada por Óscar Balderas, distinguiendo el arrojo de Ramos (Biblioteca digital Daniel Cosío Villegas) y está la nota de Nación14 con el video y el audio que incriminan al activista. 

*VALDÉZ CÁRDENAS, JAVIER. Narcoperiodismo. La prensa en medio del crimen y la denuncia. EBOOK/Aguilar. México,2016. Es un libro que vive, de actualidad, pues los estragos de la guerra de Calderón se siguen padeciendo. Tomar nota de otro montaje de García Luna sobre unos periodistas secuestrados en La Laguna. El brazo derecho de Calderón lo vendió como un rescate de la Policía Federal.

jueves, 9 de marzo de 2023

Expansivo con desarrollo lento

Tamaulipas, su frontera con Estados Unidos, ha sido recientemente el espacio para dos eventos con investigación en curso. La masacre de miembros del Ejército sobre cinco jóvenes en un barrio de Nuevo Laredo (26-02-2023). El secuestro de cuatro norteamericanos, con ajusticiamiento de dos de ellos de parte de un grupo criminal por definir, en Matamoros (03-03-2023). El primero trasgrede los límites que se ha impuesto el gobierno para combatir a la delincuencia organizada. El segundo, una provocación que muestra la actuación de ilegible red criminal en sus acometidas, lo que reduce la capacidad de anticipación de los mecanismos de seguridad y señala el largo camino por recorrer, más allá de la actual administración. Desafío directo al presidente López Obrador. De película, las cosas pasan cuando suceden.

La Jornada, 16 de febrero de 2011. Foto de Ap.

El fondo alcanza a la configuración del narcoestado -eso si nos atenemos a los testimonios vertidos durante el juicio a Genaro García Luna- en operación entre el 2006 y 2012. El gobierno de Felipe Calderón, su secretario de seguridad pactando con el crimen organizado. Está por descubrirse los acuerdos secretos de García Luna con agencias estadounidenses ¿Saldrán a la luz?

De que la madeja comenzó a rodar se tiene la certidumbre, aunque es incierto si el rodamiento de hechos concatenados por descubrir se detenga intempestivamente.

Primero, volver a destacar la primera fuga de Joaquín Guzmán Loera en enero del 2001. El hecho alteró el liderazgo dentro del llamado cártel de Sinaloa. Las fracciones de esa organización criminal reclamaban trato preferente del gobierno. La definición al respecto, por parte del gobierno de entonces, se dio en diciembre del 2009, cuando un operativo de la Marina liquida a Arturo Beltrán Leyva; Segundo, el combate al crimen organizado en ese entonces tenía tres cabezas, a saber, Seguridad, Defensa y Marina. Hasta ahora nos enteramos indubitablemente de que el hombre fuerte de Calderón fue García Luna.

El epítome del narcoestado de Calderón, operado con García Luna, fue lo que se sucedió cuando la Iniciativa Mérida (22-10-2007) estaba en curso. Una serie de medidas para combatir al narcotráfico, supuestamente. Esto seguramente lo tiene registrado el embajador Ken Salazar. Lo verdaderamente incongruente ante el grado de entendimiento entre Bush/Obama y Calderón, fueron dos hechos que no encajaban con la amistad pregonada dentro de la Iniciativa.

El 15 de febrero de 2011, dos agentes estadounidenses de inmigración y aduanas fueron agredidos mientras se desplazaban en una suburban por carretera en San Luis Potosí. Uno de ellos, Jaime Zapata, murió; dos agentes de la CIA, acompañados por un miembro de la Marina, fueron agredidos por policías federales cerca de Tres María en Morelos, mientras transcurrían por carretera para una cita oficial. Esto ocurrió en agosto de 2012, a semanas de que se hiciera el relevo presidencial.

El caso García Luna sigue su rodada.   

viernes, 3 de marzo de 2023

Liberen a Barrabás

La manifestación del domingo 26 de febrero, convocada por la derecha o por los opositores al presidente López Obrador, si se prefiere enfatizar, se ahorró la marcha desde el Ángel de la Independencia. Para que no les afectara el calor y el cansancio, directo se dieron cita en el Zócalo capitalino. Si la asistencia fue de mil más o mil menos, si asistieron acarreados o no, ese no es uno de los puntos a destacar, ni para regodearse en la autocomplacencia. El hecho es una definición estratégica rumbo al 2024, la disputa por la CDMX. La manifestación corrobora la marcha del 13 de noviembre pasado. Ambas se dan en secuencia a los comicios del 2021, cuando la Ciudad se partió en dos.



La movilización se dio en un sistema de creencias explícitas, a lo que se le otorga fe sin validar con la realidad. La primera supone un INE ciudadano o de los ciudadanos. Falso. El Instituto se ha realizado como un ente de los partidos. Ellos ponen a los consejeros por asignación de cuotas de acuerdo con el tamaño de cada bancada en el Congreso. Además, los partidos cuentan con representación y derecho a voz en ese órgano de contaduría y administración electoral. La ciudadanía está excluida porque opera absolutamente la intermediación de los partidos.

El INE no se toca, es el otro artículo de fe. Falso. Por diseño el INE se toca cada que los legisladores y el presidente de la república así lo consideran. Desde que dejó de ser una oficina de la secretaría de gobernación el Instituto ha sido tocado, modificado por sucesivos dictámenes legislativos. Según la correlación de fuerzas en el Congreso, los partidos le meten mano a la institución. Tan es así que la reforma constitucional presentada no pasó y sólo se tuvo la mayoría para votar una reforma a diversas leyes concurrentes.

El toqueteo no queda ahí, al INE se le ha cachondeado con ilegalidad. Los capítulos presupuestales que asignan recursos a los partidos son cuantiosos, ello supuestamente para evitar la tentación del dinero ilegal en las campañas. Al respecto, quién sabe cuántas veces el INE ha sido burlado o se ha hecho de la vista gorda. Nada más un ejemplo, el financiamiento de una empresa extranjera, Odebrecht, a la campaña presidencial de Peña Nieto. Hay confesión por escrito de Emilio Lozoya. No pasó nada, la autoridad electoral ni se inmutó, ni esgrimió sus sobadas medidas cautelares.

El fondo es político, una disputa en la que el INE es parte. En ello la autoridad en materia electoral ha estado dispuesta a destruir la fachada de neutralidad con la cual se santifica.

Volviendo al evento de la manifestación de nada vale cerrar los ojos. La oposición mostró base social. No importando el historial de corrupción de sus líderes, el juicio a Genaro García Luna no desinfló la concentración. En la próxima, tal vez la escriba del PRI y el fariseo de todas las confianzas del PAN arenguen a la multitud ¡Liberen a García Luna!

 

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