martes, 2 de junio de 2020

Esquemas de derecha


“Ninguna persona de claro entendimiento negará que tener antecedentes marxistas o un origen mosaico encierre en sí la sospecha de un acto punible.”

Karl Kraus


El sábado 30 de mayo se manifestaron sobre ruedas, en varias ciudades del país, un conjunto de ciudadanos atendiendo a la convocatoria de una organización de ultraderecha. El número de participantes, sus consignas antidemocráticas, todos los dislates que pusieron en pancartas y circularon en redes, no son suficientes para negarle atención al hecho de esta movilización. Sin ignorar su pequeñez, merece un análisis provisorio y preventivo. Por ello, a continuación, sugiero dos esquemas para poner al alcance de quien esto lee, las posibilidades nefastas de esa protesta motorizada. Su ansia golpista releva sus máscaras.

Un diagrama se refiere al nacional socialismo, los nazis, una descripción esquemática de algunas características de la fuerza política fundada en 1920 por Hitler en Múnich, Alemania.

 Nazismo

Grupo de choque/ Noticias falsas/ Promotor de Golpe de Estado/ Racismo

El otro esquema representa los fascios de combate, organización seminal del partido nacional fascista fundado por Mussolini en 1921 y formado por los cientos de combatientes italianos desmovilizados al finalizar la Gran Guerra.

 Fascismo

Grupo de choque/ Noticias falsas/ Promotor de Golpe de Estado/ Anticomunismo


Si se proyectan estos diagramas para significar la protesta sabatina, encontraremos que la organización de grupos de choque no es todavía una característica que distinga a la muelle marcha citada. Lo que si tiene semejanzas diagramáticas es la emisión de noticias falsas (AMLO no es mexicano), la promoción del Golpe de Estado (fuera AMLO) y el anticomunismo (AMLO nos lleva al comunismo). El contenido racista no fue evidente en las consignas por el hecho de que esa manifestación queda reservada, hasta ahora, para efectos de la vida privada y permanece oculta en la esfera pública. En México no hay racismo, dicen. Pero todos hemos escuchados como el uso de manera despectiva las palabras como “indio”, “prieto”, “naco”, “chúntaro”, es corriente.

El que esta ultraderecha sea una minoría de minorías no niega que sea un riesgo para la democracia. Hay conjuntos socio-ideológicos más amplios. El anticomunismo puede ser elemento de atracción para católicos, tanto como para liberales. Los católicos terminaron rendidos frente a Mussolini (Pactos de Letrán, 1929) Los liberales terminaron apoyando el golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile (1973)

Pese a que el bloque comunista colapsó con la caída del Muro de Berlín (1989) el anticomunismo se recicla, se mantiene como ideología, latente o activa, de acuerdo con las circunstancias. Las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador son la circunstancia para el reciclaje ideológico. En ningún discurso o texto se encuentra el propósito de establecer una economía soviética. No hay planes de expropiación, de eliminación de la propiedad privada, de instaurar consejos obreros de fábrica, ni de colectivización de las actividades agrícolas ¿De dónde sacan la amenaza comunista? Lejos de esa interrogante, de ese supuesto, lo que emerge es la controversia al interior del propio capitalismo: crecimiento económico con concentración de la riqueza o crecimiento con distribución.

El ejercicio de una política distributiva no es una idea original de AMLO.  Después de sufrir dos guerras mundiales estaba claro para la mayoría de las naciones esa ruta. Roosevelt y su New Deal en Estados Unidos. El laborismo británico como vía hacia el bienestar que alguna vez se enunció en la frase de la cuna a la tumba. La socialdemocracia encabezada por Olof Palme, que hizo de Suecia un país a emular. América Latina también adoptó ese camino de la mano de Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón y Getulio Vargas.

Entonces sí está muy claro de que no existe una inminente amenaza comunista sobre México ¿Qué es lo que sí existe? La clausura de un conjunto de rentas institucionales con costo al erario y que profundizaban las desigualdades sociales. Eso no les gusta a quienes se beneficiaban de ordeñar la riqueza pública.


martes, 26 de mayo de 2020

Días que recordaremos

“Hay tanto en ello para asombrarse que no es fácil hallar palabras. Y es que para expresar lo sucedido, la lengua no puede hacer más que balbucir.”

Karl Kraus

En México nos acercamos al proceso de desconfinamiento, con la certeza de que el SARS-Cov2 se mantendrá no sólo en el catálogo de virus recurrentes. Nos acercamos al primero de junio, para invocar a todas las personas que mantuvieron las actividades esenciales asumiendo riesgos para que los demás nos mantuviéramos alejados de posibles fuentes de contagio. En el recuento algún día, espero pronto, tendremos la relación de los esencialistas fallecidos. En ella se incluirá no sólo al personal médico-sanitario. Miembros del Ejército, de la Marina, de las unidades de policía, de abarrotes y supermercados, trabajadores del sector energía y de las telecomunicaciones, de la distribución de agua potable y de recolección de basura, los empleados de sucursales bancarias. En el cumplimiento del deber se sacrificaron por nosotros, los “inesenciales”. Esa relación nos dará cuenta de que los más expuestos fueron, al final del día, los más afectados fatalmente. Pero también se apreciará, en otra relación, la sevicia de quienes estando en la lista de las actividades no esenciales mantuvieron activos sus establecimientos comerciales y expusieron a sus trabajadores, hasta hacerlos sucumbir por la infección del virus. Porque para sus patrones debían morir para no mermar la ganancia. Un crimen industrial.

Otro relato que se reescribirá es el de la desigualdad social, de manera de que ya no dé pie nada más a cifrarlo en estadística, sino en acciones deliberadas para reducir dicha desigualdad. No como causa, sino como difusor de contagios epidémicos. En la Ciudad de México, al inicio de la sucesión de infectados se anotó la alcaldía de Miguel Hidalgo, sede de conspicuos barrios residenciales, cuyos habitantes con posibilidades de viajar al extranjero bien pudieron ser, unos cuantos, portadores e introductores del virus. No tuvieron que pasar muchas semanas para después convertir a la alcaldía de Iztapalapa en la demarcación política con más contagios -y eso que se suspendió la congregación masiva de la representación de la Pasión. Miles de sus habitantes viven hacinados, tienen que salir a buscar el sustento diario. El confinamiento en esas condiciones es una medida complicada, ilusoria. Meet, Skype, Zoom, son tecnologías muy agradecidas y ponderadas por la clase media porque les permitió dar continuidad a sus actividades. En Iztapalapa la tecnología, a través de la red WhatsApp, se convirtió en polvorín de noticias falsas y medios para convocar a reuniones festivas como la del diez de mayo recién.

Por eso son inhumanas las expresiones que siguen descalificando la política social, así como el reacondicionamiento del sector salud para rescatarlo de las manos de la corrupción. El gran esfuerzo para hacer política incluyente, sin someterse al gremialismo que ha sido motor de la desigualdad, provoca el malestar de gremios con abierta indisposición a ceder algo a quienes no tienen voz, ni organización.



martes, 19 de mayo de 2020

Fascistas al acecho

“Mussolini comprendió que el miedo puede más que la esperanza.”

Antonio Scurati

Estamos en el mes más virulento de la epidemia del SARS-COV2 en México. Le quedan menos de 15 días al mes de mayo, después comenzará el proceso de desconfinamiento escalonado de los sitios geográficos más afectados por el virus, bajo la metáfora del semáforo y por escenarios geográficos. Habrá tiempo después para descifrar los epicentros de la epidemia: Cancún, Culiacán, Tijuana, Valle de México y Villahermosa.

Por lo pronto, el Homo œconomicus, ese imaginario creado por el capitalismo anglosajón y que hoy tiene muchas expresiones en el planeta, incluidas China y Rusia, está ansioso de explotar recursos naturales, de movilizar a su antojo la mano de obra, de reactivar la depredación moderna. Un régimen económico con más de doscientos años de historia. Ese capitalismo anglosajón para el cual Keynes inventó la macroeconomía, para civilizarlo y reducir sus crisis devastadoras. Esa macroeconomía en su versión monetarista, sustentada desde una filosofía -la del libre comercio- arranca día a día espacio a los límites de la naturaleza.

Ha sido un ente microscópico, un fragmento de Ácido Ribonucleico para precisar, el que ha detenido por semanas diversas actividades del Homo œconomicus. Lo que ha permitido apreciar lo esencial frente a lo superfluo. Por lo pronto, ya se le prepara el terreno para su reactivación haciendo un ensayo en los municipios sin afectación directa del virus. Se anuncia la reactivación económica en las zonas más afectadas, a partir del primero de junio. Ya veremos, conforme se integren actividades, cómo se muestra la curva epidémica al uso masivo del transporte público, la apertura de las plazas comerciales y el retorno del entretenimiento en espacios públicos. Tal vez, para entonces, la mayoría de la población se encuentre inmunizada, o se reduzca a las comorbilidades como la diabetes, el sobrepeso y el tabaquismo.

El parón económico puede ayudar a los economistas a corregir la deriva ptolomeica de la macroeconomía, a cambiar el centro de su ocupación. No son la naturaleza y la humanidad las que giran alrededor de las variables macroeconómicas. Son estas variables las que están al servicio de la humanidad y la naturaleza. Una revolución copernicana sobre el pensamiento económico.

Pasemos al capítulo de la política, que también ha sido tocado de alguna manera por la epidemia. El coronavirus, su propagación por el territorio nacional, ha abierto una rendija desde la cual los desplazados del poder -democráticamente desplazados, cabe aclarar- buscan jugar a las vencidas con el gobierno actual, de manera específica a partir de la diseminación de noticias falsas con doble propósito: desacreditar al gobierno y promover el miedo en la población. Uno de los efectos del manipulo han sido los actos de violencia hacia el personal sanitario y la deturpación de las directrices de salud enfocadas a contender la epidemia.

Estas acciones disruptivas no son cosa menor, aunque sean eventos aislados. Sobre todo, si se les observa desde el contexto de una oposición moralmente derrotada, que se siente humillada por la pérdida de privilegios o ventajas que le concedía el régimen anterior. Porque no se les condonan impuestos, ora porque no se contratan sus servicios de asesoría, o porque simplemente la aplicación de los recursos públicos se destina a procurar el bienestar de la población.

Hay que estar atentos, el fascismo puede tomar cuerpo. Se precisa en las actuales circunstancias identificar dos de sus características, su propensión al uso de la violencia y su rechazo a la adopción de medidas igualitarias. Sería ingenuo negar esa posibilidad, hay actores que operan como catalizadores del fascismo. El necróforo Felipe Calderón (el uso de la violencia) y los publicistas defensores de la desigualdad. Inmunicemos a la sociedad, a los cuerpos del Estado, del virus fascista, golpista.


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