martes, 18 de mayo de 2010

El acceso a la paz



El destino del negociante Diego Fernández de Cevallos, evasor empedernido de responsabilidades públicas –por algo desertó de hacer campaña por la presidencia y ha preferido ser legislador y litigante- no es personaje clave de la transición, es coautor del desastre nacional producto de una modernización fallida. Su desaparición es cortina de humo, el negociante es ahora objeto de una negociación de la que nada sabemos. Vivo o muerto Diego, México seguirá siendo un país de jodidos, como sugiriera para otros efectos otro personaje ya desaparecido definitivamente, Emilio Azcárraga Milmo, “El Tigre”.

Lo importante es hacer la paz, no precisamente de la falsa guerra en contra del narcotráfico. Hacer un acuerdo nacional para una redistribución de recursos, pues los recursos mal distribuidos son la causa del ánimo beligerante que invade al país y razón por la cual la minoría ridícula decidió delinquir para salir de jodidos.

Pensar la paz, convocar la paz, desear la paz, soñar la paz, no en el sentido limitado de ausencia de guerra o de conflicto, sino como alegría vital que no requiere del placebo del entretenimiento personal o del disfrute del sufrimiento o fracaso del otro. Acceder a la paz es construir reglas que produzcan convivencia pues muchas mentiras hemos sacralizado.

Libre mercado, libre empresa, sí. Sin trucajes o enjuagues que facilitan la concentración de la riqueza. Nulificar los favores políticos de la autoridad que se encubren con el manto de la normatividad o el aprovechamiento del exfuncionario que explota información privilegiada para realizarse como empresario.

Democracia, sí. A prueba de chapuzas, que no requiera de una costosa burocracia y que sea tan evidente que haga innecesaria la protesta poselectoral.

Sindicatos, sí. Con renovación efectiva de sus líderes y que éstos no tengan acceso al disfrute privado de las cuotas sindicales.

Subsidios, sí. Que se apliquen con efectividad, que lleguen a los que más necesitan por padecer carencias económicas y que no se los roben los servidores públicos y los líderes que tramitan dichos subsidios.

Derogar la reforma salinista que promovió en los hechos la intromisión de las Iglesias en los asuntos públicos en detrimento del Estado Laico.

Demandar al gobierno de los Estados Unidos a que retire su actual embajador en México y lo sustituya por uno que sea experto en Estados felices.

No depositar en once pares de piernas el humor de un país ¡Ya bájenle panboleros! Y ese Javier Aguirre, que se moche con unos dolarucos.

lunes, 17 de mayo de 2010

El dominio de los Mancos




Se señaló en otra entrega Expresión del México Bronco que “En cualquier momento la violencia puede adquirir un perfil político. El asesinato de Rey Hernández García, quien era dirigente estatal del Partido del Trabajo en el estado de Guerrero es el aviso de que se ha tocado el límite.” No se le dio importancia al asesinato de este dirigente político del PT, quedó desatendido legal y mediáticamente para después perderlo en una cifra más de las muertes violentas. La violencia alcanzó a la política y de ahí en adelante se puede esperar cualquier cosa. Eso es lo que está ocurriendo. Primero con el asesinato de un precandidato a gobernar un municipio de Tamaulipas. No medió una semana y ocurre la “desaparición” de Diego Fernández de Cevallos el viernes pasado, político conspicuo en la concertacesión PRI-PAN.

La información oficial sobre este atentado no ofrece claridad, deja espacio a toda especie de rumores, tal vez esperaremos a que llegue el presidente Calderón de su gira para que se devele un avance cierto en la investigación. Por lo pronto, el cometario que se da cita en los medios online no deja de tener un alto grado de desprecio por el llamado Jefe Diego. Esto no es para dar vuelo al regocijo. Es nada más un indicador del respeto y admiración que le merece a la población la clase política.

Carlos Ramírez
DFC: inicia desestabilización recuerda el día de hoy un par de asesinatos que vale retomar al considerar la secuencia de una época que se instaló para sustituir el régimen de la hegemonía priísta. Aquí exploto una significación que no precisamente es la del columnista. El asesinato del periodista Manuel Buendía en 1984, previo al inicio formal de la liberalización económica con el ingreso de México al GATT en 1985 y a la fractura del Partido Revolucionario Institucional de cara a las elecciones de 1988 que instalaron, haiga sido como haiga, sido, a la tecnocracia por encima de los políticos tradicionales que vivieron del régimen de la Revolución. El otro asesinato fue el de Luis Donaldo Colosio, ocurrido en marzo 1994, que se produjo después de que el destape del candidato oficial volvió a fracturar al PRI en noviembre de 1993. La historia ya la sabemos: desestabilización económica (error de diciembre) el gobierno dividido (1997) y verificación de la alternancia del Poder Ejecutivo (2000).

En todo este proceso existe un comando claro de la tecnocracia respecto de las principales decisiones de política pública, conducción que se ha mantenido por encima de los partidos, de la alternancia y la democracia. Los Mancos, pues la tecnocracia carece de mano izquierda, han garantizado que este proceso enriquezca al capital corporativo a costa de reducir la capacidad adquisitiva de la mayoría de los mexicanos estimulando su empobrecimiento. En el ámbito de las instituciones políticas, han envilecido el sistema de partidos con dineros fiscales y el costoso IFE, así como de sus réplicas estatales, desdibujando la difusión y conocimiento sobre las plataformas políticas. Se ha debilitado a la institución presidencial que ahora quiere fortalecer la generación del sí.

La situación de debilidad del presidencialismo en el sexenio de Felipe Calderón se especifica en los siguientes rasgos: no cuenta con la legitimidad de las urnas y esto lo separa de amplios contingentes de la sociedad; se asume al servicio de los empresarios y éstos le dictan lo que tiene que hacer, a veces hasta parece su porrista; espiritualmente está sometido a iglesia católica, institución en crisis por el escándalo de la pederastia. Le niegan la representación máxima del estadista, situarse por encima de sus gobernados y atender los equilibrios en riesgo permanente por la disputa de recursos. Bajo estas condiciones se toman decisiones sin la información consistente y digna de la representación de todos los mexicanos.

Es dentro de este proceso que el sufrimiento de Fernández de Cevallos no será esclarecido satisfactoriamente, como no lo fue la muerte de Buendía, el magnicidio de Colosio o el secuestro de Fernando Gutiérrez Barrios. Los que usufructúan estos acontecimientos gozan de impunidad, no padecen campañas negras y nadie les llama hijos de puta.

viernes, 14 de mayo de 2010

El ascenso de los incompetentes

Es tal la demostración de incompetencia de la clase gobernante, que ésta no encuentra justificaciones creíbles para el entender de la mayoría de los gobernados. El discurso oficial es una sucesión de incoherencias que revelan una falta de conducción efectiva de los asuntos públicos y una debilidad por lograr efectos efímeros, antes que la consecución de resultados. A tal grado es esto que el gobierno libra una guerra, una más, en contra de las percepciones. Frustrado, Felipe Calderón confiesa a la agencia de noticias Reuters que no ha podido modificar las percepciones adversas sobre su gestión. Bueno, es que nadie se ha apiadado de este señor y ha tenido la amabilidad de decirle que ingresó al periférico en sentido contrario.

Ya da miedo enterarse de la información que recoge la voz del Presidente y sus colaboradores. Ya aturde la propaganda que rubrica su mensaje con la muletilla gobierno federal. No se detienen a exponer la verdad y decir que los problemas que tiene el país se deben a una feroz disputa por la riqueza entre sus élites, incluyendo a los capos, que también forman una élite. Lo demás es darle la vuelta. Y vuelven a la cargada de las reformas estructurales porque la presión de los barones del dinero es para extraer más riqueza de este país. La democracia, la libertad, el progreso, son utilizados para justificar el robo institucionalizado. Reformas estructurales para que menos tengan más y los que son más menos tengan.

Ahora se retoma, para creerse, la reforma energética ¿Pues no ya se hizo una durante este sexenio? De qué se trata. No se logró la reforma que quería el gobierno y la que resultó se ha mantenido en el limbo. Ahora se vuelve con el tema: Aspe, Gil Díaz y Ortiz Martínez, convocados por Enrique Peña Nieto, exigen de nuevo modificar las reglas que se resumen en una palabra, desestatización. Si eso quieren, propongan desaparecer el articulado de la Constitución que le da fuerza legal al estatismo. No vengan con reformas a la legislación para enredar en lugar de instituir.

No saben cómo reinsertar la reforma energética y hasta resucitan en un foro el tema de la núcleo electricidad, por no llamarla energía nuclear. Propuesta como sacada de la chistera, pues se pasa por alto el hecho de que México ya tuvo un proyecto de generación de electricidad con base en combustible nuclear y del que sólo se concretó la planta de Laguna Verde en Veracruz. Por qué no se continuó es una cuestión que aduce impugnaciones ambientalistas y a la presencia de un sindicato radical que mató la gallina de los huevos de oro. En el fondo es la presión de los Estados Unidos la que ha impuesto los límites al uso del material nuclear en los países que mantiene bajo su órbita, como México.

No se hagan bolas, la condición del México actual es el pleitazo que mantenemos en este país desde que nos bajamos del caballo de la Revolución. Es la rebatinga que no tiene llenadera. O que alguien nos explique cómo en un país que se presume de liberalización económica se hacen licitaciones para favorecer a un grupo ya poderoso como el que representa Televisa y sus aliados. A poco son los buenos para usufructuar la fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad.

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