martes, 5 de agosto de 2008

Hartazgo


En las últimas entregas de este blog una palabra lo dice todo. En esta ocasión hartazgo es la definición del momento. No en el sentido literal, recordemos que en este país la mayoría no come, ni bebe en exceso. En el sentido figurado y prosaico, hartazgo es una forma de decir hasta la madre. Tuvo que alcanzar el crimen una acción de “alto impacto” –así le dicen- para que las exigencias de los potentados retumbaran en todos lo medios. El infame asesinato de un adolescente, hijo de prominente, es ya un parteaguas.

Rafael Cardona ofrece una descripción de los potentados indignados en su columna del lunes pasado en La Crónica de Hoy: “Ya no lo murmuraban sino lo decían a voz en cuello algunos de los muchos grandes empresarios presentes en la capilla ardiente donde fueron velados los restos de Fernando Martí, asesinado brutalmente por sus secuestradores. –La policía no puede; está podrida, corrompida; el gobierno no ayuda, no ofrece garantías. ¿Para eso lo pusimos? Necesitamos crear grupos de ejecución privados para acabar con todos estos delincuentes.” Hasta ahí dejamos la cita. Los grandes empresarios están indignados, truenan contra la inseguridad y no reconocen que son parte del desorden de la inseguridad.

En las últimas décadas los empresarios han diseñado el México que tenemos. Ellos sometieron al PRI y lo sacaron de Los Pinos. Ahora se espantan y les resulta muy fácil culpar a la autoridad que ellos impusieron, no el voto de los mexicanos. Son los empresarios quienes han acaparado espacios de lo público, obligaciones del Estado que se privatizaron para honrar a la libre empresa que no es tal. Acaso es libre comercio que una sola empresa (Televisa) pueda ejercer a plenitud el triple play de las telecomunicaciones. Es sólo un ejemplo.

Parece que la muerte del joven Fernando Martí ha despertado conciencias como no lo hicieron la muerte de sesenta mineros en Pasta de Conchos, Coahuila. O los desparecidos del EPR. O la familia acribillada por el ejército en Sinaloa de Leyva. O los jóvenes aplastados en la estampida del New’s Divine. O la familia ejecutada en Zapotlán el Grande. La diferencia es que ahora el crimen ha pegado en la sensibilidad de la élite económica.

Se olvidan de el México que diseñaron. El México de los bajos salarios, el de la extinción de las prestaciones. El México sin la suficiente inversión en el campo que obliga a migrar a su población y comprar alimentos del exterior. El México del uso criminal de los recursos naturales. El México que adoptó el consumismo como estilo de vida. Ahora se espantan, pegan el grito en el cielo e imploran al Santísimo.

Urge revisar el México que ha pasado como modernidad con las antiguallas de la desigualdad lacerante. Que rindan cuentas los Carlos Slim, los Roberto Hernández, Roberto González, Emilio Azcárraga Jean, Lorenzo Zambrano, Servitje y una lista más amplia de todos conocida, de quienes forjaron el México de hoy.

Es el momento de ponerle freno al capitalismo salvaje.

sábado, 2 de agosto de 2008

Cansancio


No se cumplen dos años de gestión del actual gobierno federal y el cansancio comienza a notarse. El entusiasmo, que no alcanzó a ser desbordante en un inicio, no se encuentra en el semblante de los gobernantes. Demudados, sus palabras de optimismo no se enlazaron a la realidad adversa con su dictado pesimista. Los pronósticos de la economía, estimación a la baja del crecimiento y repunte de la inflación, ya lo resienten las finanzas de la economía familiar sin recurrir a complicados cálculos.

La secretaría de Hacienda y Banxico no quieren reconocer los límites de su modelo, las expectativas de los inversionistas ya no tienen el atractivo de hace un año. Será la desaceleración económica mundial, será la incapacidad de articular una reforma energética que se ha enredado entre la voracidad y el nacionalismo hasta quedar reducida a una rebatinga entre los que pueden aspirar a sacar provecho. Peor todavía, la pérdida de expectativas y del dinamismo económico impactadas por una errática lucha contra el crimen organizado, confrontación que tiene el tonto consuelo del presidente colombiano Álvaro Uribe hacia Felipe Calderón: así estuvimos nosotros. Pero los mexicanos no queremos estar así y ya estamos, en una guerra que va más allá del control sobre el trasiego de narcóticos.

Se ha rebasado el esquema policiaco, incluso el de lucha entre bandas delictivas. El crimen se diversifica y, si se limitan los canales del narcotráfico, se saltan al secuestro o a otras formas de extorsión como el cobro de protección. La delincuencia organizada es ya un Estado dentro del Estado, aunque sea de manera incipiente. Y las bajas de menores de edad inocentes ya se suman a la lista de los muertos de esta guerra. El asesinato a mansalva de una familia de Ciudad Guzmán, Jalisco, no se trató de un simple asalto, es signo del escalamiento de una guerra que en este año ya ha tomado el rostro del terror. El cuerpo de un adolescente secuestrado en mayo pasado fue encontrado en la Delegación Coyoacán del Distrito Federal (Reforma.com) Hijo del empresario Alejandro Martí, el joven Fernando de 14 años, quien fue detenido por un falso retén de la AFI. Los delincuentes primero asesinaron al chofer y al guardaespaldas, para después liquidar al pudiente muchacho pese al rescate pagado. Aunque sobre el caso ha habido gran hermetismo, en columnas periodísticas se ha tocado el tema sin dar mayor abundamiento.

El gobierno da una sigilosa respuesta, destituye a un subprocurador de la PGR encargado, por ley, de combatir a la delincuencia organizada. Mientras, el presidente Calderón asiste a una minicumbre para enfrentar la inseguridad en Centroamérica y el Caribe. Al tiempo, en el México del desconcierto, el que tiene una panorama económico ensombrecido y un presente ensangrentado por el terror del crimen organizado, el partido gobernante de ese México ya está pensando en las próximas elecciones federales del 2009 que renovarán la Cámara de Diputados. Y los senadores de ese partido, el PAN, encerrados en un hotel de Ixtapa, Guerrero -junto con su dirigente Germán- se mantienen obsesionados con la reforma de PEMEX. Ignoran que al paso que van ni estarán en aptitud de ganar el 2009, ni complacer a los empresarios españoles con la reforma petrolera.

Eso sí, no hay entre los panistas quien ofrezca una lágrima, siquiera furtiva, por los inocentes asesinados.

martes, 29 de julio de 2008

A valores entendidos


La profesora Elba Esther Gordillo habló fuerte ante dos colaboradores del presidente Calderón. Josefina Vázquez Mota y Juan Camilo Mouriño en calidad de mensajeros, advertidos de las batallas por venir sin la regla del enjuague electoral, eso se insinúa. La líder vitalicia de los mentores afirmó: “Nada mejor ni nada más útil que la verdad. Transparencia y rendición de cuentas quiere decir que todo aquello que hemos hecho…qué hemos hecho a valores entendidos en beneficio de la política, por la política electoral, se erradique”(La Jornada) Asociación inevitable que da contenido al “haiga sido, como haiga sido”. Fraseo equiparable al quid pro quo del senador Manlio.

Elba Esther toma su distancia respecto a sus aliados de provechosa aventura electoral, al menos así actúa en esa su salida reciente a escena. Si lo dicho tiene firmeza es muy probable que la dupla PAN/PANAL no se reedite en las próximas elecciones. Es más, puede que se forje la alianza PRI/PANAL, como ya se ha visto en elecciones locales recientes.

El adelantado proceso electoral 2009, que puso en marcha Germán Martínez hace pocas semanas, empieza a producir definiciones en los partidos. Recién el sábado pasado, el mismo presidente del PAN arengó a su Consejo Nacional diciéndole: “El escenario en el que jugaremos será difícil, hay jugadores en la cancha electoral que no acaban de aceptar el juego limpio, las tentaciones a la regresión están presentes”. Lo dicho en León Guanajuato ha quedado puntualmente respondido por la maestra Gordillo, a los que presumen de limpieza les espeta de que ya no habrá valores entendidos.

También Beatriz Paredes puso de su cosecha, desde la ciudad de Chihuahua, el mismo sábado 26 de julio, sentenciando a sus correligionarios advirtió “A mi no me da gusto que se desprestigien los partidos, porque no le hacen bien a la política. No necesitamos autodenigrarnos ni denigrar a los políticos. La ciudadanía se da cuenta, tiene inteligencia, tiene, y por ello demando respeto, para que seamos los propios príistas los que reflexionemos sobre cómo mejorar, valorando todo lo que hemos aportado al país” Antes había dicho, “se equivocaron aquellos que presagiaban que nos darían acta de defunción. Hemos salido adelante, hemos resurgido y hemos salido victoriosos en los procesos electorales del 2007 y en los del 2008”.

El 2009 ya llegó y en el PRD no se dan por enterados, con un presidente interino que no sabe que hacer con la declaratoria de nulidad de la elección de la contienda por dirimir institucionalmente el cambio de dirigentes nacionales. Guadalupe Acosta Naranjo, el interino, forma parte del grupo Nueva Izquierda y desde esa plataforma es casi imposible convocar al diálogo entre los perredistas. Y si entre ellos no dialogan, más difícil es convocar masivamente a consultas energéticas, como ilusorio resulta convocar a otras fuerzas políticas.

Hay que tomarle la palabra a la profesora Gordillo, a erradicar de la política los valores entendidos ¿Le harán caso? Es duda, lo previsible es que se trate de un deseo que de corresponderse con la realidad implicaría una transformación cultural de la política mexicana sin parangón en el planeta.

Será lo que sea, pero ahora Elba Esther le ha puesto, uno más, cascabel al gato del calderonismo
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