martes, 5 de enero de 2021

SARS-CoV-2

 

Un virus estremeció al mundo el año de 2020 que acaba de concluir. Con todo y su sino calamitoso, la pandemia -que no se ha detenido- ha dejado un aprendizaje para las jóvenes generaciones, un reaprendizaje para los que ostentamos cierta veteranía. Darle nueva centralidad a lo público, sacarlo de la marginalidad en la que fue confinado por el libre comercio. Revalorar el virtuosismo entre la acción pública y la decisión privada.

Esta línea debió quedar bien expresada después de la crisis financiera del 2008-2009, desatada por los insostenibles créditos hipotecarios. Pero no fue así y el altermundismo prácticamente se desvaneció. Por eso hay que destacar la aportación a la sociedad del nuevo coronavirus: poner a los Estados de Bienestar en su condición primigenia de servicio público, en diametral posición a la impostura del Estado al servicio de una minoría de magnates con su cauda de rémoras.

Previo a la pandemia, en México las elecciones del año 2018 alumbraron una constelación que puso lo público al servicio de las mayorías. Ese mandato popular no ha sido del agrado de los poderes establecidos significados por los grandes corporativos empresariales, los partidos tradicionales y el crimen organizado que se incrustó en los engranajes del poder, los cuales se sentían los dueños de México.

Afortunadamente, esos poderes dispuestos a comprar voluntades y a mentir compulsivamente, genéticamente están ajenos al pueblo y no encuentran una fórmula efectiva para comunicarse con él, más allá de la gracejada y la pendencia. Hacerse chistositos con un clasista y racista sentido del humor. Esa dificultad para establecer una comunicación con el pueblo la sustituyen con el terrorismo verbal, activado para infundir miedo entre la población y odio entre los mexicanos. De eso han dado muestras varias a propósito del manejo de las autoridades de salud de la crisis sanitaria, descalificando continuamente al personal de la salud.

El año 2021 también quedará signado por SARS-CoV-2, pues recién se ha iniciado en el mundo el operativo de aplicación de vacunas específicas para disminuir la enfermedad provocada, con la gran diferencia de contar con condiciones de abatimiento de ese mal. No menos importante en este año 2021 serán las elecciones locales, estatales y federales que concurrirán a mediados de años en un mismo día. Mi deseo es ver a una oposición ampliamente derrotada en los comicios de este año, para con ello tenga de nuevo la oportunidad de cumplir su anterior promesa de irse del país, como lo esgrimieron algunos de sus personajes. A ver si ahora si cumplen.

El seis de junio de este año es la fecha marcada para darle continuidad y profundidad a la transformación en marcha, la cual no será obra de única gestión sexenal.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Periodistas

Qué tuvo que suceder en el país para convertir a periodistas en blanco de la comisión de homicidios. Es la pregunta abierta al leer la noticia sobre el arresto de un exalcalde en Chihuahua, ya detenido por la Fiscalía y bajo proceso. El caso de asociación político-criminal que segó la vida de la periodista Miroslava Breach, el 23 de marzo de 2017.

El asesinato de periodistas reclama no sólo investigación judiciaria, sino una investigación de amplio espectro y con arco de tiempo. Sobre esto último, el Comité para la protección de periodistas, con sede en Nueva York, Estados Unidos, tiene registrada una estadística que aquí transcribo y reagrupo por periodos sexenales desde 1964. Gustavo Díaz Ordaz, un periodista asesinado en el último año de esa administración; Luis Echeverría Álvarez, dos periodistas; José López Portillo, diez periodistas; Miguel de la Madrid Hurtado, treinta y cuatro periodistas; Carlos Salinas de Gortari, veinticinco periodistas; Ernesto Zedillo Ponce de León, veintiún periodistas; Vicente Fox Quesada, veintiocho periodistas; Felipe Calderón Hinojosa, ciento veintiún periodistas; Enrique Peña Nieto, ochenta y seis periodistas; y los sumados en dos años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, veintiún periodistas asesinados.

Cuando refiero al amplio espectro hablo de considerar temas adyacentes, pero no indiferentes a considerar. Qué cambió en las estructuras de gobierno, en los poderes reales, en los partidos, en la estructura económica, en la educación pública, en la industria del entretenimiento y el efecto de la desigualdad social, como para precipitar la irrupción del crimen organizado. Es ese contexto desde donde visualizar la comisión de los asesinatos a periodistas. Eso sí, sin dejar de distinguir entre la acción criminal que proviene directamente de la delincuencia organizada, de alguna instancia de autoridad (federal, estatal o municipal) u otros de índole más bien personal.


Karl Kraus (1874-1936) modelo de periodista autónomo.

Sé que les gustaría que abordara, desde mi brevedad característica, el intríngulis de la autonomía de los periodistas o más bien lo contrario, de su heteronomía (dependencia). Es claro que si un periodista trabaja dentro de la estructura orgánica de un gobierno o hace contratos con el gobierno su heteronomía es más que evidente. Depende del gobierno. Puede ser que la dependencia del periodista esté asociada a su patrón, de manera más específica las grandes empresas de comunicación. En ambos casos la lealtad es casi obligada y con dificultad se encontrará un periodista que vaya en contra de quien lo promociona. Se da también una subordinación mixta del periodista cuando tiene la doble cachucha, sirve al gobierno y sirve a la empresa que lo tiene contratado. Está la zona gris de los free lance, periodistas de los que se desconoce su dependencia y, consecuentemente, son modelo de profesionales autónomos ¿Lo son?

Lo que hemos visto en México durante estos dos años de transformación es la alteración del ecosistema en el que se desenvuelve el periodista. La principal fuente de información política, la presidencia de la república ha reforzado su autonomía relativa. Esa es la condición que ha alterado la relación entre el gobierno federal y los periodistas.  

sábado, 12 de diciembre de 2020

Una guía

Cambiar una propuesta de Constitución Moral por una Guía ética para la transformación de México no cambia el propósito, que es: afirmar aquellas prácticas que suponen una mejor convivencia social. La modificación de la enunciación responde a cuestionamientos sobre el equívoco de nombrar constitución lo que no tendría obligatoriedad jurídica. O aquel otro señalamiento de laicistas, para quienes la moral es un asunto que atañe a la religiosidad del creyente.

Así tenemos una Guía de adopción voluntaria, que se llama ética para identificarla con el pensamiento filosófico. Al final del día la corrección hasta cierto punto es irrelevante, si por lo común ética y moral resultan sinónimos.

La relevancia está en la cuestión de por qué la Guía, para responder a una situación concreta. Porque el país fue escalando niveles de degradación cifrados en el número de muertes violentas, por la acumulación de personas desaparecidas, por la creciente violencia intrafamiliar que se ensaña con las mujeres, por la normalización del escandaloso enriquecimiento de altos funcionarios en desproporción a sus salarios, por la naturalización de desigualdades fundadas en artificios económicos.

En ello ha jugado la pudrición de un liberalismo mórbido, que se identifica equívocamente en la asociación/exterminio del predador y su presa, extraída de una malversación de Charles Darwin. Si de invocar a la biología se trata cabría también argumentar la simbiosis. Ese liberalismo económico que camina en un solo pie -el de la competencia- cuando bien podría adoptar una mejor marcha con el principio complementario de la cooperación. Se esgrime que la moral es un asunto personal, del ámbito privado, como si se tratara lo que en lingüística es un idiolecto (una lengua que corresponde en exclusiva a un hablante)




Aunque no se proclame, el trasfondo moral tiene raíces en el Antiguo Testamento -patrimonio cultural de la humanidad en el que abrevan tres religiones sociales: judaísmo, cristianismo y el islamismo. En él la moral se moldea para agradar a Dios, tener en alta consideración al prójimo y sellar la pertinencia a una determinada comunidad religiosa. Es obvio que la Guía en comento es una variante laica, que deja a cada uno seguir sus predilecciones de credo. Al tiempo de que en esta reformulación el prójimo y la participación de una comunidad, en este caso nacional y se podría decir que hasta de especie, son líneas que se reafirman en la Guía, que vinculan y comprometen.

Porque tenemos que sacudirnos el individualismo que raya en la sicopatología, por eso no está demás una guía ética. 

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